Tuesday, June 24, 2008

ALGUNAS PERSONAS DE APELLIDO MAYORGA
(Investigación genealógica)
Por Asturquín
Don García de Mayorga, personaje que iniciará uno de los linajes del apellido en tierras andaluces. Con toda probabilidad se tratara de un funcionario al servicio del Rey puesto que, fue uno de los ventiocho pobladores de Carmona en Sevilla, después de su reconquista en el año 1247.
En un documento fechado en Tordesillas en 15 de abril de 1310, D. Gonzalo, arzobispo de Toledo, cita a Rodriguez Yañez, Maestre del Temple en España y a sus caballeros sujetos a su jurisdicción, para que comparezcan en Medina del Campo y declarar sobre las acusaciones de que eran objeto, entre los convocados se nombra a un tal Fernando de Mayorga. Miembros de este apellido, se iban a desplazar hacia el noroeste peninsular, a Navarra, la Rioja, seguramente sobre el itinerario del Camino de Santiago, y lo harían a lo largo del siglo XII y XIII.
Una cita de 1372 dice así, de un tal Giacomo di Maiorca que combatió en España. "agli ordinari de Eurico de Trastamara e di Giacomo di Maiorca". Fue el tercer esposo de Giovanna I D'Angio y parece que murió en Soria.
En una carta manuscrita, parece ser de Sancho de Rojas, Obispo de Palencia, y que después sería Obispo de Toledo, dirigida a Pedro Alfonso de Escalante, Camarlengo del Rey Fernando, II de Aragón y V de Castilla, anuncia el envió de Pero González de Mayorga, para que liquide sus cuentas con el Rey. Está fechada en la villa de Fromista al norte de Palencia en 2 de Diciembre pero no aparece el año. Con muchas probabilidades fuese en el último tercio del 1400.
D. Francisco Beltrán de Caicedo, nació en Berantevilla o Belanturi al norte de Haro, al este de Santo Domingo de la Calzada. D. Francisco vivía allí aún antes de que se descubriese el Nuevo Mundo, y a buen seguro que no sabrá entonces que parte su descendencia, seguiría la aventura motivada por aquel evento; los genes de su apellido y los de su mujer María Pardo marcarían un linaje en América.
Teniendo en cuenta que Santo Domingo de la Calzada, no fue fundada hasta el año 1044, por el santo que le dio su nombre, y sobre la base de un palacio y sus posesiones cedidas por Alfonso V. Es poco probable que los de Mayorga vivieran por aquellos lares antes de finales de este siglo, aunque su antigüedad como vecinos pudiera así presumirse.
Los vemos viviendo en Cimadón2, lugar distante de esta ciudad como una legua y media, allí se construyó el Convento de Santa María de los Ángeles, en el año 1437. Don Juan de Mayorga y su mujer Doña María Saenz de Terrazas, estuvieron viviendo en este convento, y los dos pertenecían a familias nobles y muy antiguas de Santo Domingo de la Calzada.
A este mismo linaje, sin duda alguna, pertenecieron, Juan de Mayorga, a quien le vemos pleiteando con su vecina Doña María del Portillo en el año 1526, y Pedro de Mayorga al que se le reconoce por el pleito que sostuvo, en el año 1555, con Isabel Iniesta y Pedro Ocio, por causa de la entrega de unas viñas. En el año 1631, vivía en este mismo lugar de Santo Domingo Ana Inés Mayorga y Gamarra.
No tengo datos muy claros de cuando llegaron los de este apellido a la antigua capital de la Navarra Alta, S. Jean Pied de Port, pero a juzgar por un personaje insigne de este lugar, San Juan de Mayorga, que nació probablemente en 1534 o 1535 y teniendo casa solariega en el lugar, que ostenta en su frontal la fecha de 1515, es probable que llegaran hasta allí a finales del siglo XV.
En un documento, de fecha 1301, del cartulario de Santo Toribio de Liébana, que trata de la toma de posesión de varias heredades pertenecientes a este monasterio, del valle de Liébana, se lee: REMEMBRANZA DE CÓMO EL PRIOR DON TORIBIO ENTRO LOS SOLARES ET TODO LO OTRO QUANTO DON JUHAN ALUERT OBISPO DE OSMA, AUIE EN LIEUANA QUE MANDO A SANCTO TORIBIO POR SU ALMA.
“Martes,XVII dias de enero, Era de mill et CCC et XXXIX annos, lego don Toribio prior de Sancto Toribio a Frama et entro todo quanto don Johan Aluarez obispo de Osma auia et heredaua en Lieuana, et testo a los uasallos que non recudan con ninguna cosa de los derechos que an a dar sinon a Sancto Toribio. Los solares son: el de Pero Ihoan, yernu de Mari Martinez; et Ioan Delgado, et Miguel de Ualuerde; et enas ausas el solar de la duenna, et el solar que fue y de fija carta; en Rodias el solar de Mari Diaz, et el solar que fue de Pero Cibrianiz, et en Alezo el solar que fue de Martin Gento; et en Colio et en Pendes lo que fue de garcia Ordoniz, et la sesma del monasterio de la eglesia de Sancta Maria de Frama. Pesquisas: Ioan Perez, et Alfonso Ferrandez de Frama, et so hermano Alfonso Perez, et Gomez Perez, et Roy Saluadorez, et Pero Iohan, et Iohan, et don Ihoan de Mayorga, prior de Piasca.”
Siguiendo la cronología secular, aparecen en los documentos, personajes mas o menos relevantes, que nos muestran como ya en el siglo XIV, el apellido se va extendiendo, poco a poco, a medida que avanza la Reconquista. Algunos de ellos desempeñando papeles funcionariales e indudablemente, oriundos en primera instancia, de la puebla de Mayorga.
En Benabarre, Navarra, nació en el siglo XV. Juan de Mayorga, Mañorga ó Mayorea, Maiorea (acepciones con las que aparece), un banderizo o porta estandarte, que firmó las treguas de Abendaño con Bilbao en 1535 ó 1531 .
Don Martín Pérez de Mayorga, que vivió en los primeros años del siglo XIV, estaba al servicio del rey Don Fernando y de la reina Doña Constanza, como Merino Mayor de León. Sus padres y abuelos, habían servido también a los ascendientes reales, con lo que la antigüedad de este apellido en tierras de León, quedaba más que ratificada.
Don Martín Mayorga, es otro personaje que estuvo al servicio real, a principios del siglo que estamos tratando, en el año 1325 aparece en escena como uno de su Alcalde, a quien le había dado el juzgado de León.
D. Pedro de Mayorga, fue Tesorero del Rey D. Pedro I El Cruel, (1334 a 1369).
D. Juan Alfonso de Mayorga fue valido del rey Pedro I de Castilla, Contador Mayor, como lo transcribe Fray Pedro, Obispo de León, y su embajador en diversas ocasiones.9 Fue vecino de Mayorga de Campos y probablemente su lugar de nacimiento.
En el Archivo de Santa Clara de Tordesillas, se encuentra un privilegio manuscrito de la Infanta Beatriz, hija de Pedro I, en las que concede las casas que tiene en Tordesillas, para que se conviertan en Iglesia y monasterio, dedicados a Santa María, con la licencia del Obispo de Palencia y para que sea regido por 30 dueñas de la Orden de Santa Clara, sus clérigos. etc. Hay otro privilegio, éste de la Infanta Isabel también hija de Pedro I, por el que se dice que a la dotación hecha por el anterior se añada las salinas de sal de copas, que tiene esta Infanta en Aldeamayor, término de Portillo, etc. Fechados los dos en la Ciudad de Sevilla el 2 de Enero de 1363 y en los cuales aparece firmando Johan Alfonso de Mayorga como testigo de los mismos. Este también dirigió la construcción de la Capilla de la Magdalena, en la villa de Mayorga en el año l363, en un edificio que era propiedad de la Abadía de Sahagún, hoy día desaparecida.
D. Sancho de Mayorga, fue Recaudador del Rey Enrique III10 . (1390 a 1406). " Nuevas demandas de dinero estaban en marcha: No se trataba de pedir a Murcia, lo que otras ciudades no pagaban, sino de medirlas a todas por elo mismo rasero. Las Cortes dispusieron habida cuenta de las necesidades impuestas por la guerra, que se cobrasen seis monedas y un pedido en los primeros meses de 1399. El 4 de febrero el Recaudador Sancho de Mayorga, se presentó ante el regimiento con la documentación pertinente y exigió el pago inmediato de 60.000 maravedis por las monedas y 52.800 por el pedido......"
D. Juan de Mayorga, fue Dean de la Catedral de Astorga y Obispo de la Diócesis. Murió el Jueves 31 de marzo de 1390. En tiempo de este Obispo se abrogó el cómputo de la Era Española, introduciendo el de los años de Christo, como se hizo en las Cortes de Segovia del año 1385. A partir de entonces dejó de introducirse en las Escrituras el nombre de la Era.
Aunque no tiene, en primera instancia, ningún entronque con el apellido de Maiorga de León, durante el último tercio de este siglo y parte del siguiente, vivió un personaje de especial relevancia, con este apellido pero procedente de Maiorca de Portugal, llamado Jaime de Maiorca, un cartógrafo judio de la escuela de Maiorca, que había sido maestro de los primeros cartógrafos portugueses.
Hernándo de Mayorga, era un Hijodalgo que vivió junto a su mujer e hijos, en su casa solar, con armas labradas en piedra, de Fresno El Viejo o de los Ajos, hoy de la provincia de Valladolid a lo largo de los años 1300, y siguientes.
A partir del siglo XV , vamos a tener ya un gran conocimiento de personajes, y son tan numerosos que no sería posible situarlos cronológicamente en el espacio que vivieron y menos establecer la relación exacta de los distintos linajes que fueron apareciendo hasta nuestros días. Por ello he tratado de situarlos con arreglo a demarcaciones, regiones o provincias, y naciones en el caso del Nuevo Mundo.
Aparte de los referidos personajes, en un viaje a la capital burgalesa, tomé en el Archivo Histórico del estudio que sobre las hidalgas familias de esta Muy Noble, Muy Leal y Muy Benéfica ciudad, Cabeza de Castilla, hizo D. Valentin Dávila Jalón en su obra Nobiliario de la Ciudad de Burgos, no encontrando caballero alguno que llevara este apellido. Si que hallé un manuscrito de Juramento, fidelidad y obediencia, que presentó el abad Juan de Mayorga, perteneciente al monasterio de San Cristóbal de Ibeas, de la Orden premostratense, ante el obispo de Burgos, con fecha de 31 de Diciembre del año 1405, y ejerciendo el cargo de Arcediano, 12 por el año 1411. Siglos mas tarde, otro Juan de Mayorga se encontraba ejerciendo las funciones como Abad de este mismo monasterio en el año 1844.
En el año de 1598, un 23 de Mayo tomaría el destino de Indias, Diego Martínez de Granda, natural de Oviedo, soltero, hijo de Juan de Mayorga y de Mª Rodríguez, para llegar hasta Nueva España, como criado de Catalina de León.
En la provincia de Orense, a principios del siglo dieciocho vivió una familia en Terra do Bolo, rayando con Zamora, según se desprende, de un acta de definción que dice: “En el Rl. Hospital de esta Plaza de Badajoz en diez y siete de Diciembre año de mil setecientos y veinte y cinco falleció Jul. de Maiorga, hijo, de Rodrigo Vázquez y de Antonia Mosquera, natural de San Miguel de Vilaseco en el Obispado de Orense, en el Reino de Galicia, Soldado de la Compañía de Dn. Bartolomé Lucena del 2º Batallón de Infantería de Portugal, administre los sacramentos y se enterró en el cementerio de la S.S. Trinidad y lo firmé ut supra. Lorenzo de Sequera y Salgado”. Nótese aquí que no se identifica con el apellido del padre, ni con el de la madre.
Tomado de mi tesis para el Máster de derecho Premial.
FIN
LOS APELLIDOS
(ESTUDIO)
Por Asturquín
La constante preocupación para evitar la extinción del nombre y salvarle del olvido, ha sido una constante común significativo de cada familia; el apellativus, apareció por primera vez en la sociedad romana, aunque esta parece que la tomó de los etruscos.
Los romanos, bajo la denominación de lares y penates consagraban culto a la memoria de sus antepasados, usando el preanomen, el nomen y el cognomen. El primero lo utilizaban para distinguir a cada individuo; por el segundo gens se identificaba a la familia, que cuando era numerosa se añadía el tercero. Así decían: Publio Cornelio Léntulo, Marco Julio Cicerón, Lucio Sergio Catalina, Marco Porcio Latron.
En la España romana, se comenzó a aceptar los nombres de los bárbaros, lo que favoreció la fusión de los reyes; en cuanto al apellido, comenzó por la forma más natural, por el patronímico, que perpetuaba el espíritu de partido, heroicas hazañas y memorables hechos de armas de los progenitores. La forma de convertir el nombre en patronímico (de apellare después apellitare, designar o llamar), la tomaron del genitivo latino que expresa propiedad o descendencia, pero de una manera arbitraria, propia de la época, según se ve por antiguos manuscritos, documentos de donaciones y escrituras de ventas, heredamientos y cesiones. Así por ejemplo: de Federnandus o Ferrandus hacían Federnandici o Ferrandici; de Gutier Gutierrici; de Rudericus Ruderiquici, etc.
Algunas veces convertían la i final en e, en a o en o, y hacían Gomacé, Garcesa y Menero, y en esta forma fluctuaron hasta el principio de la Edad Media en que se despojaron de la vocal final con algunas excepciones, entre otras, Aparici y Asensi, puesto que predominaba la z como final. El genitivo en i lo desterraron todos los pueblos de la raza latina, a excepción de los italianos que aún lo conservan. La tendencia a dulcificar los sonidos fue convirtiendo la terminación iz en ez, de forma que los patronímicos Federnandici, Gutierrici, Ruderiqui, etc. se convirtieron en Federnandiz, Gutierriz, Roderiquiz, y finalmente, por la razón expuesta, en Fernández, Gutiérrez y Rodríguez.
Si embargo no hacemos de esto regla general, porque algunos patronímicos se resistieron a esta modificación y quedaron Gomiz, Ferrandiz, Llopis, Muñiz, Peris y Ruiz. Los patronímicos cuya terminación la hacían en ozi, ati y aci, han dejado huella en Muiniozi, Reparati, y Belaci, quedando en Muñoz, Reparaz y Belaz. Muchos patronímicos fueron sincopados, y por el uso reducidos hasta quedar convertidos en monosílabos, y de Fernando por ejemplo, se fueron formando, Fernández, Fernán, Ferran, Ferriz, Ferro y Fer; como de Sancho se formó Sánchez, Sanchiz, Saenz, Sans, Saez, y San.
También se usó el patronímico en nominativo, y en esta forma se han transmitido uno con modificaciones en la raíz o desinencia, y otros con alteraciones muy marcadas, pero no dejan duda del nombre de que proceden. Como ejemplo del primer caso, tenemos Hernando, Alfonso, Galindo, Alvaro, García, etc. Como ejemplo del segundo: Macías, de Mathias; Manso de Manetiuns; Oliveros y Oliva, de Oliverius; Valerio de Valerius y otros muchos.
El patronímico tomó tan distintas terminaciones que, sin dejar de serlo, varió según el acento o dialecto de cada provincia, como de Marino, Marin o Mari; de Enrique, Erich o Enric, de Bernardo o Bernaldo, Bernal; de Duarte, Durán; de Froila, Florez o Flores, y los patronímicos catalanes y valencianos formados por la terminación at o et.
La costumbre creó la necesidad de no poder vivir en sociedad sin apellido, y se formaron otros que no eran patronímicos, comenzando los unos por un cognomen, que expresaba la cualidad o defecto de un individuo; defecto o cualidad que inmortalizaba un hecho memorable y a veces heroico, con cuyo cognomen o sobrenombre se honraban sus descendientes, adoptándolo por apellido preeminente: Delgado, Crespo, Rubio, Mellado, Moreno, Calvo, Ladrón, Izquierdo, Girón, Malo, Pardo, Calzado, y otros muchos y muy nobles apellidos que fueron apodos en su origen.
Otros adoptaron voluntariamente sitios, comarcas y lugares; en escrituras anteriores y aún posteriores a la Edad Media, vemos firmantes tales como: De la Iglesia, de la Corte, de la Calle, de la Huerta, del Campo, del Valle, de la Casa, etc. quedando como apellidos.
También han sido formados muchos apellidos de los lugares conquistados o de cuyo solar han sido dueños, de la fortaleza asaltada, de la patria de su elección, del reino en que es soberano su estirpe, de la provincia, ciudad o fortaleza que ha gobernado; otros por el contrario, han dado su apellido a lugares, villas y poblados, resultando que muchos nombres geográficos lo han sido antes de personas. “Vocoverunt nomina sua in terris suis”: los de Mayorga lo tomaron de la villa de su nombre, en Tierra de Campos, y más tarde dieron su nombre a otros lugares. FIN
LOS ORÍGENES DE MAYORGA DE CAMPOS
(ESTUDIO)
Por Asturquín
Un antiquísimo linaje gallego, el de los Figueroa remonta su origen a los tiempos de la Monarquia goda, sus caballeros lucharon durante toda la reconquista, y entroncaron con las mas nobles familias de España. Poseyeron numerosos estados y ostentaron titulo de Castilla. Se considera como tronco de esta noble familia a Froyla Ferrandez, Caballero de Galicia y uno de los magnates de la Monarquia goda, que floreció por los años 650. Fue progenitor de la baronía do los señores de Vizcaya y de las ramas que de aquella se derivaron. En el año 653 ostentaba el titulo de Conde y asistio al octavo Concilio de Toledo, firmando las actas de esta manera: "Froyla, Conde y Procer".
Según los investigadores Aniz y Callejo que realizaron un estudio riguroso de esta Villa, con motivo del seiscientos aniversario del Convento de San Pedro, encontraron llamando al lugar Mayorga, como fecha más antigua, un documento del Archivo Histórico Nacional, en la sección Clero, carpeta 894, nº 20, la data del año 1126; hasta entonces, según estos autores, al lugar se le conocía como Castro Froila.
El hecho de no haber encontrado documentación escrita, no quiere decir que no exista el vocablo Mayorga con anterioridad a este año. No se cambia, de la noche a la mañana, el nombre a un lugar.
Puede suponerse que, Castro Fróila, se denominó seguramente por estar el castillo del lugar en poder de las familias de los Fróila, a juzgar por el conocimiento de un tal Fróila Ramírez, que llevó la enseña real en la campaña de Cáceres de 1183, como Alférez desde 1082 a 1084 y Tenente de Astorga y del Bierzo en diversas ocasiones y Tenente de Mayorga al comenzar el reinado de Alfonso IX.
Quizás el nombre de Mayorga, proviniese de aquel vocablo Mahiorica o Mehórica, una villa romana de la Meseta, a orillas del Cea, situada en el Convento Asturciense, que indudablemente existió desde tiempos de los Cántabros. Por esa razón, se me ocurre, que comenzó a hacer aparición ya castellanizado.
Personajes con el apellido Maiorica, ya existían en tiempos romanos, quizás se tratasen de genealogías procedentes de esta antigua villa romano, en fin, así queda dicho.
En otros documentos al lugar lo denominan Maiorca. Concretamente se trata del documento CCXXIII del cartulario del Monasterio de Eslonza de León, en el que se refiere a una heredad en la villa de Aguer, otorgada por Pelayo Pérez a favor de Martín Pérez, con fecha de 18 de Julio de 1126 ("+Qui presentes fuerunt....Comes Monnin in Maiorca conf...".
Cuarenta y ocho años mas tarde, aparece el lugar denominándose Maiurga. Se trata del Documento XVI, por el que el Rey Fernando II, hacía donación de un huerto a dicho Monasterio: Ea gratia, ego dominus Fernandus Dei Gratia Hiaspaniarum rex, do Deo et monasterio sancti Petri de Elisontia unum ortum quam habeo in Maiurga....
De la Crónica abreviada del conde Lucanor, de don Juan Manuel, capítulo CCVII se lee en el folio 132: " casó el rey don Fernando de Leon con donna Hurraca, fija del primero rey de Portugal, e ovo con ella un fijo que dixeron don Alonso; e estava mal con su suegro por que poblo a Cibdat Rodrigo en su tierra. Otro si dize que este rey don Fernando poblo a Ledexma e a Benavente e a Granada e a Coyata, la que agora dizen Valençia, e a Manssiella e a Mayorga e a Castro Toraf. (Real Academia de la Lengua).
Otra manera de denominar el lugar, hasta prácticamente el final de la Plena Edad Media (1300), fue Maioricam, a juzgar por el Documento XIX por el que el Rey Alfonso IX, confirma la donación de la iglesia de San Salvador de Caso, otorgada por Fernando II al Monasterio de Eslonza, el 24 de mayo de 1189. (Rodericus Petri Tenens Maioricam, conf.).
En un documento del Monasterio de Vega, por el que el Rey Alfonso IX, confirma la posesión a este monasterio de la sexta parte del portazgo de Olloniego, fechado el 6 de Octubre de 1221 se puede leer:..".Gil Manriquez, tenente Taurum et Maioricam".
El 6 de Octubre de 1153 se lleva acabo la fundación del Monasterio de Vega, en Oviedo, por Doña Gontroda Pérez, sometiéndole al de Fontevrault. Años mas tarde aparece en un documento de este monasterio, denominando al lugar Maorga, concretamente en el que lleva por fecha 12 de Marzo de 1234.(tenente Maorga Rui Fernández).
No cabe duda que los escribanos de la época, solían interpretar los vocablos de manera distinta, quitando o añadiendo alguna letra. Esto sucedía con frecuencia con nuestro vocablo. Ejemplo testimonial lo podemos observar en los documentos escritos del Monasterio de Sahagún a lo largo del siglo XIII, donde tan pronto aparece en el mismo documento escrito Mayorga como Maorga.
Podemos observar en un documento del convento de Santa María de Sandoval en Mansilla, fechado el 24 de Marzo del año 1235, donde firmando un testimonio de Don Pedro Moniz y su mujer Urraca Rodriguez, figuran, entre otros, las siguientes personas de la villa de Mayorga: Fre Helyas de Mayorga. Gonzalvo de Maorga. Fray Martin de Maorga. Don Joanete de Mayorga, y Domingo Tobano de Mayorga.
El lugar de Mayorga indudablemente era el de Maorga, como muestra de ello, me remito a la primera parte de un escrito del Monasterio de Sahagún, fechado en 4 de septiembre de 1260 y que literalmente dice así: Connoçuda cosa sea a todos por aqueste escripto. Que ante mi Alfonso Johan notario publico y Jurado del Conceyo de Leon. Y ante estos omnes bonos de yuso escriptos don Martín monge del Monasteri de sant Ffagunt. Prior del prioradgo de sant Ffelizes cerca de Maorga presento y amostro una letra de don Alfonso Dean de Palencia seelada de so aeyello pendente a Arias Pérez Canoligo de Leon.........- . "sant ffelizes cerca de Maorga", hoy se llama Saelices de Mayorga, a corta distancia de Mayorga de Campos, en la provincia de Valladolid.
Aparece con el nombre de "Maiorice", en el D 36 del Monasterio de Vega, por el que un tal Fernando Díaz vende al monasterio un lugar poblado, sito en Valdespino: "...Facta Karta quotum quod.. XII Kalandas Februarii era... anno ab Incarnation e Milesimo C XXVIII regnante rex Addefonso in legione.... Petrus Lupis in Maiorice urbe."
Es decir que parece ser que es a partir de los primeros años de la plena Edad Media en España (1031-35), se empiezan a conocer personales que se identificaban como "de Mayorga", "de Maiorga", "de Maiorca", "de Maiorica", "de Maioricam", "de Maiorice", "de Maiurga" ó "de Maorga", pues todos estos vocablos venían a identificarse.
¿Existió alguna relación entre este Maiorga de Campos, las dos villas de Maiorga y Maiorica de Portugal y Maiorca la isla Balear?. Lo más probable, es que la única relación sea la procedencia romana de la denominación. Esto me hace pensar en que “Castro Fróila”, fue un nombre impuesto por la familia mas influyente en aquellos años.
Maiorca, etimológicamente podía este vocablo ser un compuesto de las voces portuguesas "maior", en castellano antepasados o asdencientes y de la silaba "ca" en castellano, aquí, en este lugar. Maiorca asi configurado podría significar en sus origenes algo así como el sitio o lugar de los ascendientes.
La crónica “da ordem dos Cónegos Regrantes de Santo Agostinho (liv 9º, cap.X)”, refiere que Maiorca fue dada como villa al convento de Santa Cruz de Coimbra, por la reina Dª Dulce, mujer de Sancho I (1154 - 1211), rey portugués llamado El Fundador, por las numerosas poblaciones que repobló según se iban reconquistando a los moros, en atención a su confesor D. Joao Frois, prior del convento.
Maiorga, parece ser de origen romano, perteneció al convento de Alcobaça, en Portugal, cuya carta de poblamiento fue dada en 1303. Se tiene noticia que la primera carta de poblamiento concedida a Maiorga, por Don Francisco Pedro Nuñez, es de 1352.
En 1419, el Infante D. Enrique creó un observatorio/academia náutica en Sagres, con el objeto de preparar pilotos para la navegación. Uno de los mayores problemas con los que se encontró fue la falta de maestros para su formación. Durante el siglo XV, fueron varios los reputados cosmógrafos extranjeros que enseñaron en Portugal y entre ellos Jácomo (Giacomo) de Maiorca.
Al principio del segundo milenio, comienzan a asentarse, en los alrededores del castillo varias familias judías; la presencia de judíos en Tierra de Campos, consta desde el siglo XI. A Mayorga de Campos se le conocía entonces como "Castrum iudeorum de Maiorica".
Los judíos en el siglo XIII, debieron ser muy numerosos en Mayorga. Para la colonia judía, la repoblación del XII, debió constituir un poderoso incentivo, como se deduce de la instalación de judíos en los solares que, con motivo de la repoblación de Mayorga, recibió del Rey Fernando II, Don Fernando Rodríguez de Castro. Se dedicaron mayoritariamente a actividades mercantiles e industriales, en mayor proporción que sus convecinos cristianos.
En un documento fechado en 30 de Agosto de 1290, se habla de Don Zagin de Mayorga, un judío avecindado en León.
FIN
LA ISLA DE MALLORCA Y EL VOCABLO “MAYORGA”

por Asturquín
Nos dice la Enciclopedia General Ilustrada del Pais Vasco: “Maiorga” es un nombre personal (martiria) de varón. Maorga, es un apellido vasco en Vizcaya del siglo XIV.
En las Biblias judías de Ferrera (1553) y Constantinopla (BRAE V, 352) el vocablo “Mayorga” significa: Hacerse fuerte, prevalecer, dominar. Mayorgado: del judioespañol mayorgado hubo una curiosa correspondencia arcaica en el cat. Rosell meregat = adulto, que aparece solamente en le ms. B de la Vidas de Santos, Rosell., n 11 al fº 196. majoricatus > mairegat > meregat.
Nos sirve de testimonio: ............."Y estimado por nada todos dias de mi seer, y quanto mas despues de mi morir; de nada mi entrada y como nada mi salida, y he vine delante ti que no como ley con desuergonçamiento de frente, enconamiento de pensamientos, y apetite errante a sus abominaciones catan y desseo {que} se “mayorga”, y alma {que} no se alimpia y coraçon enconado, deperdido, y tajado: y cuerpo mortificado lleno de apañamiento, añade y no acaba." ................"Y dán a él reyno y señorio, y especulamiento de juizio, y descubren a él de los cielos secretos de ley, y fazese como fuente que no destaja sus aguas y como rio que se “mayorga” y anda; y sera honesto y luengo de esprito, y perdonán sobre su ynjuria; y engrandecelo y enxalçalo sobre todas las obras." ........."Su cantico se baldo y su cobdicia mayorga para enuoluntar allegamiento de su querido, y faras passar de coraçon dolor de su alma, y tiraras para buscar amor y sus nouiedades." ......" y malos en la escuridad callaran, que no con fuerçase “mayorga” varon. Adonay, seran quebrantados sus barajantes sobre el, en los cielos tronara; Adonay juzgara estremos de tierra, y dara fortaleza a su reyno, y enaltecera reyno de su vngido." (AÑO:1552. Anónimo. Libro de las oracyones. Ferrara ladino siddur. Moshe Lazar, Labyrinthos (Lancaster), 1995.
La denominación antigua de la villa de “Mayorga” de Campos en Valladolid fue probablemente la Maiorika cántabra, y la Mehórica romana, en la creencia de que los romanos respetaron el antiguo nombre, procedente del antiguo euskera, entonces imperante, y que tenía antes de su llegada. Toponímicos con esta terminación, a saber: Karrika, Totorika, Odorika son vocablos vascos al igual que Maiorika. En la toponímica de la España peninsular, se observa que los vocablos que terminan en la sílaba ga, ca, ó ka, ica e ika, adoptan indistintamente sin ningún genero de dudas la letra “c”, cuando en realidad tenían que estar escritos con su letra de origen que es la “k”. Ejemplo lo vemos en el vocablo "erreca", vasco, se escribe en innumerables ocasiones, bien de esta manera o empleando la letra originaria, es decir "erreka", que en ambos casos significa lo mismo: torrente de agua, etc. Lo mismo ocurre con "carrica", "carrika" y otros muchas. Las terminacion euskera: "ga" (falto de, carente, desprovisto de, sin), se observa en vocablos tales como: idarga (sin fuerzas), ulega (calvo), ezkontzaga (no casado).
Se encuentran en su mayor parte, en topónimos de la zona del pais vasco, a saber: Murga, Morga, Añorga, Mañorga, Maorga, Maiorga, Mayorga y observando la gran profusión de estas terminaciones en la cornisa norte peninsular, ofrece pocas dudas al vocablo “Mayorga” como enraizado vasco, pues en ninguna otra parte de la Península encontramos tal cúmulo de coincidencias.
Añorga, por ejemplo, es un barrio de San Sebastián y de que se tiene conocimiento de que así se llama desde 1014, cuando el rey de navarra Sancho el Mayor donó sus rentas al monasterio de Leire. Parece ser que los habitantes del lugar fueron los primeros de San Sebastián. “Mayorga” se denomina un lugar de Gordejuela (Gordexola), en el monde Zaldun.
..."Este Rey don ferrando fue casado con doña urraca fija del Rey don alfonso de portogal & ouo enella vn fijo que dixieron don alfonso. E maguer que era el Rey don ferrando yerno del Rey de portogal muy poco estaua conel en paz Onde por conssejo de vn omne que fuxiera del Rey de portogal por mal que el Rey le fiziera poblo çibdad Rodrigo & de alli fizo el mucho mal al Rey de portogal. Estonçe otrossy poblo ledesma en termjno de salamanca & granadilla en termino de corria E poblo otrossi benauente & valençia & villalpando & mansiella & “mayorga” & castro torafe. despues la priso de vidallo"...1325. Anónimo.Veinte Reyes. Escorial Y.I.12. ESPAÑA. 19. Historiografía. Terrence A. Mannetter, Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1995.
De Mayorga, Mayorca, Kim Fernández Fígares, licenciada en Historia, nos dice en su obra Alcurnias Andalusies, que es un apellido mozárabe toponímico de la isla de Mallorca, y nos da una serie de personajes como Albert de Maiorchas en 1131, en Huesca; Martinus de Maiorchas en 1154 en Zaragoza o Petrus de Maiorgas en 1172 en Tudela.
Curiosamente, aún en el siglo XIII, a la isla balear de Mallorca, se la conocía por el nombre de “Mayorga”, a la isla de Menorca como Minorga. Véase : ..."es otra ysla que dizen corsica es contra tierra de liguryca e este nonbre le pusieron en[e]sas gentes que dizen lljgurianos del nonbre de vna rreyna que rregno y esta ysla misma es dicha/carine del nonbre de don carino que fue fijo de don ercules que la poblo a en españa otras dos yslas que han nonbre en latyn vareales ynsule e dizenle los omes “mayorga” e mjnorga a qui fueron las ffocideas primera mente con que suelen arrayar las piedras e por estas rrazon an. Es otra ysla en espana que dizen veso en toda esta ysla que tiene grand espaçio non ha serpiente njnguna a esta tierra es contraria que dizen culbria e esta serpiente es de tal natura que es toda llena de culuebras.."Año 1223. Anónimo. Semejanza. BNM 3369. ESPAÑA. 15.Geografía. Enrique Jiménez Ríos, Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1995.
Así denominada aparece a mediados del siglo XIV.
........."Europa se comjença en vn(n) Rio que ha nonbre tanarz & dela vna parte la çerca el mar meditirreno & dela otra el grant mar ocçiano/. este Rio tanariz nasçe enlos montes Spheros /. & es marco entre assia & europa & entra enel grant mar ocçiano & dela otra parte de agujon. ha muchas islas asy commo (asy commo) es yngla tierra que antigua mente ouo nonbre la grand bretaña & ybernja ala que llaman yrlanda & stançia & escorçia & stisia & otra ysla aque llaman çibe /. todas estas yslas son dela parte de agujon las vnas contra oçidente & las otras contra oriente & son dela otra parte de europa /. yslas menores que estas yazen enel mar meditireno Et estas comjençan enla parte de oçidente & en(n)la parte de oriente delas uales es “mayorga” & mjnorga eujca la formentera. corsiga. Sardeña. çeçilia metilana. la çibdat de venesja."...... "Et el obispado de Calahorra tenja desde napam fasta esparsa & de mustella fasta acalla /. Et el obispado de ota este es en burgos tenja de parentena fasta maya & vila enferno fasta al pie de mora & desde “mayorga” & mjnorga & aformeyntera & eujça /. Et estos son diez & nueue obispados que fueron ordenados a bedesçer al arçobisPado de tarragona conujene saber desde barçelona fasta oca /." 1344. Anónimo. Crónica de 1344. Madrid, Zabalburu, II109. ESPAÑA. 19.Historiografía. José P. Da Cruz, Hispanic Seminary of Medieval Studies (Madison), 1992.
En el capítulo CLXXXVII de la Crónica Abreviada del Conde Lucanor D. Juan Manuel, se dice:"que fue en el IX anno, que aportaron LX naves de normanes en Galizia e corrieron toda la costa de la mar e mataron muchos moros. E corrieron tierra de mayorcas e fueron se para sus tierras" y en el CCCCXXVIII se lee"que Gunderico, rey de los vándalos, coyto mucho a Genserico, rey de los suevos, e tonolo cercado en los montes Narvasses. E de que non los pudo tomar, fuese para Mayorgas, que son las islas de la provincia de cartagena e rrobo las todas"
Fuente. Archivo de la Real Academia de la Lengua.


Monday, June 16, 2008

UN ESCULTOR Y UN HÉROE
(correspondencia inédita)
Por Asturquín

Rozaba ya el medio siglo de vida D. Mariano Benlliure, cuando sucedían los hechos de Melilla y surgiera el hecho heroico, patrocinado por el Cabo Noval. El escultor y el héroe, iban a estar unidos en el tiempo, a través de la magnífica escultura, erigida en los jardines del Palacio de Oriente.
Entre el Director de la Academia, Museo de Infantería, y el escultor Benlliure, con motivo de la erección del monumento en honor al Cabo Noval, en los jardines que hoy llevan su nombre, se generó una serie de correspondencia, demostrando, en cuantas ocasiones se le presentaba, el amor que tenía hacia el Ejército, y refleja, con la expresión emocionada en las letras de sus cartas, que hoy se encuentran depositadas, en los archivos del Museo del Ejército.
Fue galardonado, en muchas ocasiones, recibiendo innumerables premios y condecoraciones; entre ellas con la Gran Cruz del Mérito Militar, siendo socio de honor del Centro Cultural del Ejército y la Armada.
La idea de dejar para la posteridad y ejemplo de valor, para las futuras generaciones, aquella gesta tan honrosa, debía ser plasmada en una escultura en bronce y eso fue la obra del mejor escultor, D. Mariano Benlliure.
No he podido averiguar, el monto económico que alcanzó el valor del monumento, tampoco tiene la menor importancia, pero, para completar lo que faltaba, la Marquesa de Esquilache organizó una fiesta en su palacio y D. Mariano puso el broche económico, al pagar de su bolsillo las 5000 pesetas finales.
No solamente contribuye con el gesto económico, sino que, D. Mariano va a poner, también su corazón, en la realización de esta bella obra. Queda constancia de ello, en la carta que, con una letra exquisita, apropiada a un pensamiento noble, se refleja, en el momento de escribirla, brotando desde lo mas profundo de sus sentimientos, cuando se dirigía al Sr, Coronel Director de la Academia de Infantería y Museo del Alcázar de Toledo, Cuna de la Infantería Española.
Mariano Benlliure
Sr. D. José Villalba. Director del Parque de Infantería
Muy distinguido Sr. mío:
Con verdadero gusto he leído su sentida, elocuente y patriótica carta; ante todo agradezco a V. infinito los elogios que en ella tiene la bondad de dedicarme y que agradezco infinito por ser de persona tan grata y de tanta respetabilidad como la suya e inspirados por causa tan hermosa y que honra a todos los que por ella colaboren.
Siempre fue mi deseo el poder unir mi nombre por medio de una obra mia al de uno de tantos héroes que dieron su vida por nuestra querida patria.
Cuente V. con el proyecto del monumento que estoy ejecutando en honor del cabo Noval el que simbolizará al propio tiempo la virilidad y gallardía de nuestro soldado.
También prometo a V. ceder a ese Museo una reproducción del busto que estoy haciendo de nuestro inolvidable e insigne literato el malogrado y querido amigo Ibañez Marín.
Muy favorecido en que acepten estas mis modestas obras y con el mayor gusto se ofrece de V. muy atº y s .s. q. b. s. m.
Mariano Benlliure. Villalba 26 –3 - 910
En Septiembre del año 1911, el Director del Museo del Alcázar, le reiteraba a D. Mariano la carta siguiente, después del ofrecimiento de D. Mariano, a realizar la escultura del Cabo Noval, según se desprende de su lectura, en el mes de Marzo de este mismo año.
12 Septiembre 911. Sr. D. Mariano Benlliure
Muy distinguido Sr. mío:
Cuando a instancias mías, dirigidas en marzo del año pasado, tuvo V. La atención de corresponder ofreciéndome para el Museo de Infantería el proyecto de monumento del Cabo Noval y una reproducción del busto de Ibañez Marín que por entonces se hallaba V. efectuando, acepté entusiasmado su generoso y patriótico desprendimiento.
Como supongo terminadas ya ambos modelos, y aumentan mis deseos de culminar el ingenio que les produjo y con ellos, mantener vivo el recuerdo de ambos héroes en los alumnos que bajo mi dirección se educan y en cuantas personas acuden a visitar el Alcázar; ahora que dispongo del amplio local exigido por el constante crecimiento de este Museo, reitero a Vd. Mi anterior súplica, si mi instancia no le fuese molesta
Se repite de V. ferviente admirador y atento. s. s. q. b. s. m.
Tampoco la carta anterior y otra posterior, fue contestada, y por ello, se insiste al escultor, pero esta vez no le escribe directamente el Coronel Director de la Academia, es su ayudante D. Hilario García, quien expone su pensamiento en los siguientes términos:
Sr. D. Mariano Benlliure
Muy Sr. mio y de toda consideración:
El Cr. Villalba Dr., de este Museo y Academia de Infantería, que se dirigió a V. con fecha 2 de Octubre último, me encarga le escriba a V. y le reitere lo que en su carta le interesaba, pues aun cuando comprende, que los infinitos trabajos que constantemente solicitan su ejecución, no le dejarán tiempo para contestar, bien se hubiese extraviado la carta que le mandó a V, a Villalba, punto en que residía Vd. el año pasado por igual fecha. Por si hubiese ocurrido esto, le adjunto a Vd. copia de dicha carta, rogándole a la vez que no le moleste nuestra insistencia, impertinencia tal vez, en pedirle objeto, que por ser obra de sus manos, tanto han de honrar este Museo de la valerosa Infantería. 20 Octubre 911.
Hilario García.
D. Mariano Benlliure, dirige la siguiente carta, en el mes de Octubre de 1911, al Director de la Academia y Museo de Infantería del Alcázar, excusándose por la tardanza en la entrega del boceto escultórico:
Mariano Benlliure Abascal 2 (Estudio) Madrid
Excmo. Sr. Coronel Villalba
Mi respetado amigo
Perdón sino he contestado antes a su atenta carta, créame que no ha sido por falta de gusto sino de tiempo que mandé a la Exposición de Roma me retrasara lo que tenía encargado y ahora para recuperar aquellos meses tengo que trabajar día y noche.
Justamente una de las obras que tengo entre manos y que muy pronto terminaré el monumento al soldado español, encarnado en el heroico Cabo Noval.
En cuanto lo termine, cumpliré gustoso mi promesa, enviando a esa gloriosa Academia, el boceto de dicho monumento, así como el busto del malogrado e lustre amigo, el Teniente Coronel Ibañez Marin.
Repitiendo mis excusas, por la demora en contestar con el mayor gusto se reitera muy suyo, afctmo amigo s. s. q. b. s. m.
Mariano Benlliure. Madrid 22 Octubre 1911
La carta que se presenta a continuación, fue escrita por el Director del Museo de Infantería del Alcázar, para al genial escultor, días después de ser inaugurado el monumento.
Sr. D. Mariano Benlliure
Muy distinguido Sr. mío:
Con el aplauso entusiasta de todo el Ejército, en alabanza a su preclaro ingenio, con motivo de la creación del hermoso monumento al Cabo Noval, hacemos llegar al Maestro, confundido entre los de tantos y tan fervorosos admiradores.
En su hermosa producción, además del tributo esplendoroso del arte, vemos nosotros, los que vestimos el honroso uniforme de Infantería, un homenaje rendido a las glorias militares; por eso el Ejército admira en su prestigiosa labor, al artífice mas sublime de su dorada leyenda.
A esas pruebas que Vd, nos da, asociando en poética inspiración la sublimidad del sacrificio con el soplo venturoso del genio, este Museo recibió otra de su generosidad, al ofrecer a su antecesor en el mando, el Coronel D. José Villalba el boceto del referido monumento; ofrecimiento que me apresuro a recoger y aceptar orgulloso, rogándole nos lo remita tan pronto como pueda, en nuestro afán de ver y procurar que vean las generaciones, que aquí se educan, la virilidad y gallardía de nuestro soldado.Aprovecho gustoso esta ocasión para ofrecerle el testimonio de su afecto y admiración su attº, y s. s. q. b. s. m
Toledo Junio 1912.
Carta dirigida a D. Mariano, desde la Academia de Infantería y Museo del Alcázar de Toledo.
23 de Junio 1912. Sr. D. Mariano Benlliure
Muy distinguido Sr. mío y de toda consideración
Contesto, lleno de satisfacción su entusiasta carta del 22, en la que me participa el próximo boceto del monumento al Cabo Noval.
Este juntamente con el del Teniente Ruiz, obra también de su inspirado ingenio, que el infortunado Ibañez Marín nos donó, serán una prueba super abundante de su amor al Ejército y la representación perenne de dos gloriosos hechos cuyas históricas páginas servirán de ejemplo y estimulo a los que abrazarán la honrosa carrera de las armas.
Se complace en reiterarle su agradecimiento su entusiasta admirador y afmo. amigo q. b. s. m.
No parece que fuese contestada de momento por el escultor y, ello se desprende, por la nota que aparece, al pie de la misma, también manuscrita, con fecha de 16 de Octubre de 1912 y que dice “se reitera la petición, recordándole el ofrecimiento”.
En la siguiente carta, D. Mariano contesta a la anterior, y le comunica el envió a la Academia de Infantería, del boceto de la escultura del Cabo Noval
Mariano Benlliure. Studio. Abascal y Zurbano 60 Madrid
Sr. Don. Hilario González
Muy distinguido Sr, mío:
Con sumo gusto contesto a su amabilisima carta 16, del corriente, y tengo la satisfacción de comunicarle el envío del boceto del monumento al cabo Noval que prometí y me honró aceptarlo el director de esa Academia. Como digo ya esta embalado y mañana haré la expedición cuyo talón incluiré a Vd. en otra carta. Perdón por la demora involuntaria y con este motivo se ofrece de Vd. muy attmte s. s. q. b. s. m.
Mariano Benlliure. Madrid 22 Octubre 1912.
Esta correspondencia, surgió entre las dos personalidades, a raíz de la realización, del boceto al monumento, y entre la documentación que, sobre el mismo, se encuentra el los archivos del Museo del Ejército, está la ficha correspondiente a tal obra escultórica.
Dice de ella:
Sobre un pedestal con escenas bélicas en alto relieve, la estatua del Cabo, de cuerpo entero, de pie, en actitud de avanzar; uniformado, con capote, correaje y cartucheras con gorra y siroquera, con la mano derecha sujeta el fusil, que apoya en el hombro. Tras él, una figura femenina, símbolo de la Victoria, sujeta una gran bandera, símbolo de la Patria, que cobija al Soldado.
"En el fondo, aunque se trataba del monumento a un personaje concreto, era el homenaje al sufrido soldado español surgido del pueblo, sin duda de las clases rurales ajuzgar por los aperos de labranza que aparecen a sus pies y que Benlliure weacogió premeditadamente" (Benlliure y el Ejército. P.100)
Fue su fundidor, por encargo del escultor Benlliure, Eduardo Capa y empleó una técnica de modelado fundido y cincelado, llevado a cabo en los talleres de fundición de Arganda del Rey.

Como colofón, una frase suya:
Siempre fue mi deseo, el poder, unir mi nombre, por medio de una obra mía, al de uno de tantos héroes, que dieron su vida por nuestra querida Patria. Benlliure
FIN

Thursday, June 12, 2008

Auditorio de la Casa de la Cultura de Tres Cantos


Homenaje a Juan Vandrell



Hola Angelita.
Me dijeron que tenía que hablar sobre tu marido, sobre Juan, por que había escrito un libro sobre él, más que nada debido a su obra pictórica, la trayectoria de su vida y otras cosas, es más me dijeron que si podía traer un CD con sus trabajos, sin embargo nada de esto he hecho, pues quería en este momento expresarme desde el corazón y los motivos de mi admiración hacia su persona.
Verás, cuando yo conocí a Juan, que fue en una de aquellas exposiciones iniciales que se hacían en esta Casa, significó un hecho muy importante, pues comprendí, no sé por que arte de birlibirloque, que había encontrado una persona con la me sentía identificado, y a partir de aquel momento comencé a sentir por Juan verdadera admiración.
Mi mentalidad, a veces infantil, me llevó siempre a admirar a los grandes genios de las artes y de la cultura; Juan me pareció uno de ellos y más aún el hecho de que me brindara su amistad, y que solicitara mi colaboración, en la primera andadura del Grupo Literario Encuentros significó un estímulo personal que necesitaba en aquellos momentos, precisamente cuando atravesaba una etapa de mi vida en la que necesitaba persona del talante de tu marido.
Cuantas veces estuve a vuestro lado sentí verdadero orgullo de que me considerarais vuestro amigo. Las ocasiones en que tuve el privilegio de compartir mesa con él, permanecerán en mi, como permanecen los momentos en que abría las cartas de felicitación navideña con algunos de sus dibujos.
Mi agradecimiento fue mayor, si cabe, cuando me abristeis las puertas de vuestra casa y en su estudio me fue relatando los retazos de una vida familiar de entrega, reconocida por los diversos lugares que recorristeis, hasta llegar a nuestra ciudad de Tres Cantos.
No sé que más puedo decirte, en mi casa y en la de mis hijos, si Dios quiere, estará para siempre presente lo onírico de Juan, su abstracción, en definitiva su espíritu, y en mi el recuerdo de haber conocido a un hombre de bien, que me acogía en su casa con el cariño que se acoge a un hermano.
Quise en sus postreros momentos, cuando ya sentado en su sillón, rodeado de sus obras, bajo la atenta y cariñosa mirada tuya, contribuir de alguna manera e intentar apartar de su pensamiento el trance por el que estaba pasando, y aquellas ilustraciones que ya tenía olvidadas con las que iluminó aquellos Cuentos de Media Noche, vinieron a conseguir que por unos instantes, sus ojos se iluminaran y me mostrara las mejor de sus sonrisas.
Su adiós, y su mirada inteligente quedará, para siempre, impregnando mi memoria.
Gracias Juan.
Gracias Angelita.

Tres Cantos a 12 de junio de 2008

ELEGÍA A JUAN MARÍA VENDRELL

Habiendo sido hoy tú lo perdido
de este mundo de geniales figuras
muy pronto te invoco, llorado y dolorido

Soñando espacios en otros dormidos
volabas despierto desde valles reales
pintados con óleos de gnomos huidos

Las nuevas formas de expresión buscabas
poniendo en tu pincel alma y corazón,
mientras con tesón contra tus ojos luchabas.

Fueron refugio de pérdidas dolorosas
tus lienzos en brillantes colores,
como ventanas forzadas y abiertas.

No se puede, Juan tener mayor lealtad
ni demostrar, Vendrell, el mayor aprecio
de éste Grupo, amigo, que admiró tu voluntad.

Vivistes por y para lo que quisiste,
pasarán los tiempos y tu nombre perdurará,
para siempre jamás, en la mente de las gentes.

Asturquín


FIN





Monday, May 05, 2008

LA VIDA DEL DUQUE DE RIÁNSARES

EL FERROCARRIL LANGREO - GIJÓN

Jovellanos escribió el año 1789 sobre los "caminos de hierro", ya utilizados en Gran Bretaña, que constituían "dos barras paralelas asentadas sobre el suelo, a distancia que señala la extensión del eje, reciben las ruedas cuyo calce corre encajado en una muesca". Se trataba de: "el informe sobre el beneficio del carbón de piedra y utilidad de su comercio", que se envió al entonces rey de España Carlos IV, el 9 de Abril de ese año.
Durante el siglo XVIII, el carbón, en Asturias, fue transportado desde Sama hasta San Esteban de Pravia, sobre embarcaciones fluviales por el Nalón, pero suponía grandes inconvenientes y también grandes desembolsos económicos, por lo que ya en 1842, el transporte desde Sama a Gijón, se realiza a través de una Carretera Carbonera, habilitada al respecto, con lo cual se rebajaba en parte aquellos inconvenientes.
A partir de 1845, Riánsares adquiere la plena propiedad de los ricos yacimientos mineros de Siero, antiguas concesiones de Aguado, Marqués de las Marismas, y hasta ese momento patrimonio de la Corona, según la ley de Minas de 1825. Bajo el patrocinio de Fernando Muñoz, se unirían, mediante una línea de ferrocarril las cuencas mineras con Gijón, con el apoyo del marqués de las Marismas. El impulso del ferrocarril hizo que el valor de las minas de carbón experimentaran una fuerte revalorización. Fue la privilegiada posición social, la que dieron ocasión al duque de Riánsares a interesarse por la explotación de estos yacimientos asturianos, y los consejos de expertos en la materia los que le impulsaron a hacerse pleno propietario de las minas, que en ese momento, terminado el plazo de concesión a Aguado, pasaron a propiedad del estado, adjudicándoselas Riánsares mediante títulos de Deuda pública.
Se pone en marcha el proyecto pionero de unir las dos cuencas a través de una línea ferroviaria. Se construye así el primer túnel ferroviario de España. El de Conixho, que salva el monte que lleva este nombre, entre Ruedes y Noreña. Las obras del túnel, se efectuaron entre 1847 y 1849.
Además del túnel se tuvo que ingeniar la forma de salvar el desnivel de La Florida, para lo cual se habían de arrastrar los trenes, mediante un enganche cuya tracción se efectuaba mediante una máquina de vapor situada en la estación de San Pedro. Tanto el plano inclinado de la Florida, como el túnel, se eliminaron ya pasada la primera mitad del siglo XX.
Durante el trazado hubo una serie de accidentes, como el ocurrido el 1852, cuando estaba ya próxima su inauguración; el derrumbe de un viaducto aplastaría a dieciséis obreros, entre los cuales había mujeres y niños. Debido a ello su estreno, se limitó a un pequeño recorrido de 10 kilómetros, entre Gijón y Pinzales, aunque la línea estaba tendida hasta la entrada norte del túnel de Carbayín, en Siero, entre los valles de Pumarabule y Candín.
El túnel de Carbayín, se construiría entre 1851 y 1855 y las dificultades derivadas de los problemas que daba el plano inclinado de La Florida, hizo que el funcionamiento definitivo, no se realizara hasta el año siguiente. El, día 1 de Junio de 1853, se inicia el trayecto entre Gijón y Carbayín, aunque no será hasta el 12 de Julio de 1856, cuando llegue a Sama de Langreo.
En el año 1852, viajan a Asturias María Cristina y Fernando Muñoz, para asistir a la inauguración del Langreo.
Nos dice D. Estanislao Rendueles, que "la venida de S. M. la Reina madre, y la inauguración del ferrocarril de Langreo, en el verano de 1852, fueron dos acontecimientos de gran importancia para la marítima villa y que no debemos dejar pasar desapercibidos. Desde la entrada de D. Enrique III, no había tenido Gijón la honra de alojar dentro de sus muros a persona real alguna; si bien Fernando el Católico estuvo en el Principado, no pasó de la capital. Por otro lado la apertura de la importante vía, a que estaba enlazado el augusto nombre de S. M., la reina madre y de su esposo, y en la que cifraban un venturoso porvenir los gijoneses y asturianos, era estimulante poderoso, para manifestar en populares festejos, entusiasmo y alegría; así fue, un cariñoso recibimiento se dispensó a Cristina, que durante todo el tránsito se vio constantemente vitoreada; las calles y plazas estaban vistosamente engalanadas, levantándose de trecho en trecho elegantes arcos de triunfo. Durante su residencia en esta villa ó mejor dicho, en Contrueces, en cuyo histórico palacio espléndidamente alhajado se hospedaba, fueron continuos los festejos y diversiones; ya era una iluminación, ya unas cucañas, bien se trataba de fuegos artificiales, bien de diversiones marítimas. Conservamos, sin embargo, en la memoria algún recuerdo, de aquello que nos ha parecido más agradablemente dispuesto: en tal concepto juzgamos la vistosa iluminación que dan lo principio en dos grutas con instrumentos y atributo de minería, situadas al principio de la carretera carbonera, se prolongaba con faroles venecianos colocados en todos los árboles hasta el palacio de Contrueces, en el que iluminado á giorno, se veían millares de luces; una multitud inmensa discurrió durante toda la noche por aquel ameno sitio, en tanto que las músicas y los fuegos contribuían, a dar una animación y colorido al cuadro; sorprendente fue también fue el baile dado por S.M. en uno de los edificios de la estación en el que en medio de nubes de encajes, flores y diamantes, brillaban los interesantes rostros de las bellas gijonesas y forasteras, que se retiraron de la fiesta hasta bien entrada el alba del siguiente día".
¿Fue un proyecto rentable?. Veamos. Mientras el carbón que era transportado a través de la Carretera Carbonera, la tonelada desde su extracción en la mina, hasta ser definitivamente depositado en el muelle de carga marítimo, costaba 1,30 reales, la tonelada arrastrada por kilómetro por el ferrocarril de Langreo costaba 0,90 reales. Por lo tanto el coste ferroviario, era muy superior al trasladado mediante carruajes. Pero, no acaba aquí la cuestión, si tenemos en cuenta que cuando ya el carbón estaba en los vagones del tren de Langreo, no se manipulaba hasta su depósito en las bodegas de los barcos del muelle de Gijón, con lo cual se dejaban de utilizar carretillas y parihuelas, inevitables para el traslado por la Carretera Carbonera, y que hacían que el carbón terminara pulverizado en su gran mayoría, con lo cual el mayor coste ferroviario se veía compensado con los beneficios en cuanto a su calidad. Hay que tener en cuenta que los carros de transporte eran muy pequeños y de poca capacidad, nos recuerda Jovellanos.
En Langreo, la Reina María Cristina, junto a su marido Fernando Muñoz, asistieron a su inauguración, hecho que tendría lugar a las cuatro de la tarde del día 25 de Agosto de 1852, en el Humedal de Gijón, del ferrocarril de Langreo. La familia real se había llegado a Gijón dos días antes, hospedándose, como ya he mencionado, en el palacio de Contrueces En la estación se hallaban cubiertas dos locomotoras, "E. B. Wilson", procedentes de Leeds (Inglaterra). Solemne y majestuosa ceremonia á la que asistieron además de S. M. la reina madre y su esposo, el Sr. obispo de la diócesis y todas las autoridades de la provincia, contribuyó a excitar más, si cabe, el entusiasmo de los gijoneses, al ver partir con velocidad suma aquellos monstruos de hierro, que desaparecían en breves instantes por la primera curva del camino. Innumerables aclamaciones á la reina, á la industria y a los ingenieros se oían sin cesar, no disminuyendo un punto durante el regreso del tren real y espléndido banquete ofrecido á los numerosos convidados por la empresa concesionaria. Las iluminaciones, los fuegos y otros festejos prolongaron la diversión hasta hora bien avanzada de la noche".
Las máquinas fueron bautizadas como "Cristina" y "Jovellanos". El ferrocarril de Langreo había comprado ocho de estas máquinas, "a cuatro ruedas acopladas, cuyo peso era de 20 toneladas, llevando su agua y su cock", según consta en las memorias de la Compañía. Las otras recibieron el nombre de "Constancia", "Jorge Juan", "Amparo",, "Milagros", "Riánsares", y "Villa de Gijón". El bautizo de las primeras corrió a cargo de la reina y de su esposo el duque de Riánsares. Estuvieron acompañados en la tarima, levantada al efecto, por sus hijos, la condesa de Vistalegre la marquesa de Castillejos, la marquesa de la Isabela, el duque de Tarancón. el conde del Recuerdo y el conde de Gracia. Otras autoridades asistieron al acto. el ministro de la Guerra, los marqueses de Pidal, marqués de Acapulco y marqués de Camposagrado, Gobernador civil, el gerente del ferrocarril Felipe Canga Argüelles y los ingenieros Eldueyen y Regoyas.
Aquella inauguración, plasmado en un lienzo de Pérez Villamil, no ocultaba los problemas que se suscitaron con respecto a su puesta en marcha, llegándose incluso en el senado a denunciar malversación de fondos a la Casa Real, por parte de políticos interesados, preocupada esta en mantener la línea en funcionamiento, subvencionando la compañía del Langreo mediante el ingreso de partidas anticipadas, aunque a pesar de ello tuvo que ser disuelta en Febrero de 1854, casualmente el mismo año que María Cristina tomaba el camino forzado del exilio en París.
El carbón de Carbayín, llegaba hasta el muelle de carga del puerto local, atravesando la calle del Comercio, hoy Marqués de San Esteban, desde los almacenes del Parrochu. Entre 1856 y 1857, se construyeron en aquel muelle unas torres que descargaban directamente de los vagones a las bodegas de los cargueros, fundamentalmente buques de vela, goletas, pataches y más tarde vapores, llegándose a descargar hasta las últimas fechas en que las minas estuvieron en propiedad del Duque de Riánsares, 40.000 quintales métricos mensualmente, quedándose el puerto local pequeño, pensando por tanto en un puerto de mayor capacidad: El Musel, que entraría en funcionamiento en los últimos años del siglo XIX..
Las mismas Cortes Constituyentes, de cuyo seno salió la Comisión parlamentaria, reconocieron, solemne y explícitamente, no haber encontrado en esta Sociedad algo que no llevase el sello de la justicia y de la imparcialidad, dejando constancia de la necesidad imprescindible de esta vía de comunicación y transporte, tan necesaria para la animación y adelantamiento de la industria y marina, así como la necesidad del aprovechamiento de los elementos de riqueza que encierra una provincia digna de protección. María Cristina procuró alentar la Sociedad, siendo subvencionada por el Gobierno. En la sesión de 26 de junio de 1855, hasta el mismo general Concha, concurrió con su voto los beneficios que reportaba su puesta en marcha.
Los antecedentes que se registran en las oficinas de la referida Sociedad, desde el 17 de septiembre de 1844, fecha de la primera concesión del camino de Langreo, nada resulta que acredite que el matrimonio Muñoz tuviera una participación directa. El conde de Retamoso, el hermano del Duque de Riánsares, no figuró en la Compañía hasta el 28 de julio de 1846, y desde esta época lo que hizo fue patrocinar una empresa, tan vital a los intereses y porvenir de la provincia de Asturias que sin la franca y decidida protección con que acogió la realización de esta obra tan importante; hubieran sido estériles los esfuerzos de los accionistas que sobrevivieron al hundimiento de las sociedades anónimas. Además en una época en que la Compañía tenía agotados sus recursos, y en que para terminar la línea de Gijón a Sama, faltaba una suma considerable, sólo pudo conseguirse en condiciones de bajo interés por la mediación ante capitalistas extranjeros.
Respecto a los carbones de Asturias, que en la sesión del Senado del 6 de abril de 1853, aseguró el señor marqués del Duero, estaban monopolizados por el Duque de Riánsares, se destaca que por pérdidas sufridas en este negocio, el duque abonó a Mr. Déusthal, 78,566 francos 40 céntimos en 1854; 91,784 con 60 en 1855; 12,499 en 1856; y 53,993 con 85 en 1857. Tal es el monopolio de que se acusa de que se acusa al Duque de Riánsares. En cuatro años las pérdidas fueron de 236,840 reales 85 céntimos. FIN.

Tuesday, April 22, 2008

LA VIDA DEL DUQUE DE RIÁNSARES

La Prensa Moderada del siglo XIX y el patrocinio del Duque

Asturquin

Con el fin de contrarrestar al Eco del Comercio, con su máximo exponente Fermín Caballero, que combatía a los gobiernos del Estatuto y a El Patriota, periódico de Mendizábal, ambos defensores de la política del gobierno Calatrava, surgió el 1 de agosto de 1837, La España, dirigido por Joaquín F. Pacheco.
Donoso Cortés, concluidas las lecciones que impartía en el Ateneo de Madrid sobre derecho político, estimó la necesidad de defender sus ideas en la prensa escrita, en contra de las progresistas, y pensó lanzar un periódico, que llevaría por cabecera: El Porvenir. Saldría a la calle el 1 de mayo de1837, siendo él su Director, redactor principal, y su contenido fue principalmente doctrinal. Su propósito el de enseñar, a este respecto el ministerial, El Eco del Comercio señalaba de forma irónica, que “ni los ministros, ni la representación nacional han comprendido su misión. Todos tirios y troyanos, andan a ciegas en este laberinto en que vivimos, y necesitan absolutamente de la sapientísima antorcha del director de El Porvenir si quieren conocer alguna vez a que han venido al mundo”, era tanto como decir que la prensa gubernamental no servía a la libertad. El redactor editor responsable González Llanos, cofundadores Juan Bravo Murillo y Dionisio Alcalá Galiano. Dejó de publicarse el 6 de septiembre de 1837, que se refunde en La España.
Cabe preguntarse qu fue lo que verdaderamente impulsó políticamente a Donoso a embarcarse tan abiertamente y con tanta fuerza, en una empresa como la de El Porvenir, contra el gobierno Calatrava, al que de alguna manera contribuyó a derribar, provocando las circunstancias favorables para que el partido del orden, el suyo, lo remplazara.
Para Federico Suárez es algo que no podemos saber, “pero dos datos pueden quizás ser significativos, a la vez que muestran lo mucho que desconocemos todavía acerca de los motivos que hay detrás de determinadas actuaciones.” Estas circunstancias son señala Federico, el final de las lecciones de Derecho político que impartía en el Ateneo, “por los graves riesgos y temores, justísimos, que le obligaron a suspenderlas” , y el prescribir El Porvenir, al declararlo cesante por reforma, en la nueva distribución de los asuntos administrativos y públicos.
Había otros asuntos de orden sentimental y económicos, a analizar. Sentimentales hacia la Corona y concretamente hacia María Cristina, por la que sentía verdadera devoción, al tratar de salvarla supuestamente del desprestigio en que se hallaba desde los sucesos de la Granja, “pues al fin y al cabo había sido ella la que había elevado de nuevo a los hombres del 12”. Económicos puesto que sin lugar dudas, Donoso no tendría por menor que tener con Fernando Muñoz, el Duque de Riánsares un profundo agradecimiento, a tenor de las distintas ocasiones en que recibió de su bolsillo, cantidades nada desdeñables para montar alguno de sus negocios. Era sin duda desde el primer momento una relación de compenetración y amistad, en donde se mezclaban intereses políticos, económicos y sociales, con la Corona.
En el Balance general económico del Duque a finales de 1844, Donoso Cortés figura con un activo a favor de Muñoz de cerca de 100.000 francos.

“Por el presente documento privado que quien tenga toda la fuerza legal que el derecho requiere, declaro yo, D. Juan Donoso Cortés, residente en esta ciudad, haber recivido en este día de la fecha del Sr.D. Agustín Sánchez, la suma de treinta y un mil seiscientos setenta y cinco francos y setenta y ocho céntimos, para invertirla por mi cuenta en una empresa de imprenta y librería que se va a formar entre D. Francisco de Cárdenas, D. Alejandro Llorente y yo.
Y siéndome necesaria en Madrid otra cantidad de ciento veinte mil reales vellón para el mismo aspecto, he rogado la mismo Sr. Sánchez me la proporcione y habiendo accedido a ello hemos convenido en lo siguiente:
El Sr. D. Agustín Sánchez entregará al Sr. Donoso Cortés en la Villa Y Corte de Madrid los cinto veinte mil reales que aún necesita para la empresa en la época que se lelas reclame, dando aviso con quince días de anticipación.
Y el Sr. Donoso Cortés por su parte se obliga con todos los bienes, derechos y acciones habidas y por haber a devolver al S.. Sánchez, tanto los Treinta y un mil seiscientos setenta y cinco fr. Setenta y ocho cets. Que ha recivido, como los ciento veinte mil reales v. que ha de percivir en Madrid a manera que la empresa de imprenta y librería vaya produciendo resultados favorables de interes, y si lo que no es de esperar esta empresa no diere lo necesario para reintegrar ambas cantidades antes que el Sr. Donoso publique la obra que está escribiendo de la Historia política de la regencia de la Reyna Dª María Cristina de Borbón, se obliga a integrar con los productos de esta obra aquellas cantidades y los réditos de un 6% anuales que ha de gozar toda la cantidad prestada.
La condición previa entre ambas partes que tanto los veinte mil reales que ha de percibir el Sr. Donoso en Madrid, como el reintegro de capital e intereses que este ha de hacer la Sr. Sánchez, se lo ha de efectuar en moneda metálica corriente o billetes de los respectivos bancos de Francia y España, con exclusión de todo otro papel moneda, o pago de otra naturaleza.
Y a la consideración de todo lo pactado se obligan con sus rentas y bienes y quieren y consienten se les obligue a su cumplimiento.
París a once de marzo de 1843. Fdo: Agustín Sánchez. Juan Donoso Cortés.”
En julio de 1837, El Porvenir publicaba un artículo sobre la posibilidad de que un agente con dinero se dirigiera a Cataluña con el fin de promover escisiones entre los jefes del ejercito, dentro de un movimiento del que era imposible que el gobierno no estuviese informado. Esto motivo que el Ministerio exigiera que se diera el nombre de la fuente, a lo que El Porvenir se negó alegando la vigencia de la Ley de Imprenta, por lo que fueron puestos en prisión Isidro Sánchez Cano, que había firmado el artículo cuando se lo presentaron en la redacción, Juan Antonio Rodríguez, responsable del periódico que había sustituido a González Llanos en Junio, Agustín Pacheco, encargado de la correspondencia y a J. Bravo Murillo.
Agustín Pacheco era hermano, precisamente, de Joaquín Francisco Pacheco, director de La España, que insertaría el 3 de agosto de 1837 una carta de protesta ante estos hechos firmada por le director de El Porvenir, Donoso Cortés, comentando el hecho, en parte porque también era un periódico moderado y “todo lo que fuera combatir a los progresistas entraba dentro de su actitud habitual.”
El día 15 de agosto, La España publicaba la separación, por parte de la Reina, del ministerio Calatrava, y el 17 presentó la dimisión. Donoso se despedía de los lectores de El Porvenir, al tiempo que informaba que seguiría las mismas doctrinas de siempre como era la libertad, la monarquía y la garantía del orden, aunque el periódico desapareció a los quince días de su despedida, para refundarse, el 6 de septiembre de 1837, en La España periódico que publicó su primer número el 1 de julio de 1837 y en su primera etapa llegó hasta febrero de 1839.
Luis José Sartorius, había pasado a El Porvenir, desde La Verdad, periódico, que a tenor del “conjunto de particularidades que había entre ellos, permiten afirmar una íntima relación” entre ellos, “no debería llamar la atención que Bravo Murillo y Donoso, estuvieran dos años después, en 1839 al frente de El Piloto, el primero como director económico y el segundo como director político, [..] declaraba estar dedicado a los enemigos de la verdad” ; estuvo escásamente dos meses en la calle.
En la fundación de El Piloto, se establecieron una serie de condiciones, que tenían el sello indudable del Duque de Riánsares, cabe destacar que la condición segunda en la que se estipulaba que había de comenzar el 1 de marzo de 1839 y la onceava, según la cual “la parte política y doctrinal del periódico debía estar a cargo del director político, que es el señor D.Juan Donoso”. El Prospecto del periódico se publicó en febrero de ese mismo año, firmado por Donosos Cortés, siendo evidente la intencionalidad, entre los dos periódicos: El Porvenir y El Piloto.
Años después reaparece La España, bajo el patrocinio del Duque de Riánsares; Isabel Burdiel así lo cita expresamente al referirse a la correspondencia, en 1851, del duque con Pedro Egaña: “de hecho, Riánsares se vio obligado, a instancias de Bravo Murillo, a enviar indicaciones a uno de sus colaboradores más estrechos, Pedro Egaña, director de La España que era propiedad del duque”. Otros periódicos moderados se publicaron bajo la influencia de Fernando Muñoz: El Heraldo y El Sol. En una carta fechada el 13 de mayo de 1842, de Ríos Rosas a Donoso Cortés, como hombre de confianza de Fernando Muñoz – el amigo- como aparece en las cartas, que “no era prudente que sonara el nombre del marido de María Cristina”. La operación que se llevó a cabo y que fue el objeto de la correspondencia mantenida entre aquellos, no era otra que la compra de El Correo Nacional, arruinado por las deudas en aquellos momentos y sustituirlo por El Heraldo y la fundación del nuevo periódico El Sol.
Ante la posibilidad de que el partido moderado pudiera quedarse sin periódico, que era el caso del El Correo Nacional, se decidió, según Ríos Rosas, dejarle morir y sacar otro. No hay una versión muy clara de quien surgió la idea de sustituir EL Correo por El Heraldo, sin embargo hay muchas posibilidades de que partiera de Luis Sartorius, a la sazón uno de los redactores y a quien Borrego que era su director había dejado como director accidental, después de partir hacia París. “Sartorius estaba en contacto con Donoso Cortes y el duque de Riánsares que manipulaban desde París la operación y las intrigas contra Espartero” , no es por tanto aventurado pensar que una vez en la capital francesa, Borrego, diera su consentimiento para cerrar el periódico, después de entrevistarse con Muñoz.
Los artículos de Sartorius del Correo Nacional y del Heraldo sostuvieron la lucha con la regencia de Espartero y “en aquella época valió con su periódico tanto como un ejército, y aún más, pudiéndose asegurar que él fue el alma de aquel movimiento con una fe, una constancia y una actividad que sus mejores amigos calificaban de fanatismo [..] aquella lucha fue admirable; el valeroso periodista dirigió sus baterías a la cabeza del partido progresista[..]defendió sus ideas y su partido por todos los medios imaginables”
El Duque de Riánsares fue quien facilitó los fondos, llevándose a cargo la operación de la fundación de EL Heraldo bajo la dirección de Donoso Cortés, sobre las base de que ”tenía que aparecer a los ojos de todos como dueño del periódico, pues ni María Cristina, ni su marido debían aparecer para nada [..] de hecho, en toda la correspondencia sobre este tema, jamás se les designa por sus nombres” ,
En una carta de 29 de octubre, Sartorius escribe a Donoso, sobre aspectos referentes a la propiedad el periódico fundado, aludiendo a “cierta persona diera dinero para un periódico, con ánimo de lucro siendo su propietario”. Esta persona no era otro que Fernando Muñoz y que según Súarez, “estaba detrás de todo y detrás de Donoso, era cosa sabida por Ríos Rosas, Pastor y Tesara y por supuesto por San Luis.”
Donoso Cortés sería el fundador del periódico El Sol, preocupado por no dejar en la calle, a Ríos a Pastor Díaz y a Gabriel G. Tesara, no sin antes consultar con su amigo y mecenas Fernando Muñoz, que le daría su conformidad y le facilitaría los recursos económicos necesarios. Escasamente duró la publicación seis meses y según Federico Suárez, seria origen de “roces e incomprensiones que minaron la amistad entre ellos.”
FIN

BIBLIOGRAFÍA

DONOSO CORTÉS, JUAN. Artículos políticos en “El Porvenir”. Introducción de Federíco Suárez. EUNSA. Biblioteca UNED.

LA VIDA DEL DUQUE DE RIÁNSARES

CABALLOS DEL DUQUE

Asturquin


Agustín Fernando Muñoz, Duque de Riánsares, esposo de la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón, fue desde sus tiempos juveniles muy aficionado a los caballos y su yeguada fue una de las más famosas de su tiempo, conocida por su participación en numerosos criterios hípicos.
Por su privilegiada posición social tuvo ocasión de reunir una buena cuadra de caballos siendo las caballerizas de Tarancón, construidas al lado del palacio manchego, en su pueblo natal, el lugar donde reunía una buena muestra de sus ejemplares.
El día que visité la villa de Tarancón, aún pude llegar a tiempo de ver los últimos vestigios de las caballerizas del Duque, estaban derribando ya sus últimos y desvencijados muros. Y aunque ya pasado el tiempo, y el olor que las caracteriza se hallan diluido, el golpeteo del herrero haya cesado y las chispas de la fragua estén en otra dimensión, me imaginé por un momento, la actividad a mediados del siglo XIX, de sus servidores en rededor de aquellos cuidados equinos, y es ahora, cuando investigando entre los papeles del Duque he tenido la ocasión de saber más, conocer sus nombres, alguna anécdota e incluso quien fue alguno de los triunfadores en algunas de las innumerables carreras en que participaron. De alguna manera los documentos, me transportan a los tiempos ya lejanos cuando Muñoz, anfitrión de prestigio, era admirado por sus invitados cuando cabalgando en sus monturas participaban en cacerías o paseos por los campos de su tierra.
En estas caballerizas y en las de Madrid albergaba su yeguada. El 12 de mayo de 1845, Isabel II, regala al Duque un caballo de carreras llamado “La Reyna” que había ganado el Premio en la Resistencia y que estaba inscrito en la Intendencia General de la Real Casa y Patrimonio
Entre los documentos privados, que se encuentran en el Archivo Histórico Nacional, se halla un “Reglamento para las caballerizas del Excmo. Sr. Duque de Riánsares en Madrid”, del año 1847, en donde se establece las obligaciones generales, del personal a cargo del establecimiento. Las del Jefe, que a su vez desempeñaba el cometido de jefe de las caballerizas, el de profesor de equitación, era el responsable de pagar los sueldos del personal, y en él recaía toda la responsabilidad de lo que ocurriese tanto del personal como en las caballerizas, cocheras ó guarneses. Tenía la facultad de suspender y despedir a los empleados por faltas en el Servicio, embriaguez, e insubordinación, al mismo tiempo que admitir palafreneros ó empleados para cubrir el servicio.
El Primer Tronquista, estaba al frente de los tronquistas de Persona y de los Tronquistas de Familia, encargados de cubrir las necesidades de la Casa, además tenía a su cargo la custodia de los graneros, de presenciar los piensos diariamente, así como el inventario de guarneses, caballerizas, de las cocheras y de hacer los pedidos necesarios que se habían de comprar.
Los Tronquistas se encargaban de los carruajes, con los caballos de tiro, para enganchados y dispuestos cuando se solicitaban. Debían de tener dispuesta también la ropa de gala. Debían de conservar en buen estado la ropa de servicio diario, de dos años la del interior de la casa, no así la de gala que se renovaba cuando era necesario. Tanto los tronquistas, palafreneros y lavacoches, trabajaban conjuntamente en las tareas, y sus tareas estaban especificadas en este reglamento. El encargado del guadarnés tenía órdenes específicas sobre el material a su cargo.
De una de las nóminas de 1847, podemos extraer los nombres de parte del personal que trabajaba en las Caballerizas del Duque. El jefe D. Manuel Cristino. El Primer tronquista, Ramón López. Mozos guadarneses: Juan Mora, y Enrique Tafino; lavacoches: Dionisio Vila y Carlos Domingo; Palafreneros: Francisco Buitrago, Francisco Borreguero, José Mesías, José Jiménenez, Julián Villegas, Julián Barrio, José Rodríguez, y Francisco García. En esta misma nómina figuran los nombres de algunos caballos: Fastidioso, Tortolito, Relámpago, Italiano, unos de montar, otros de tiro hasta un total de 36. En el lugar de Castillejo tenía el Duque hasta 23 yeguas, de las aproximadamente cincuenta y procedentes de distintas castas tanto de España como de Europa, aunque su interés por los caballos le llevó hacer gestiones incluso con Japón, para hacerse con los mejores ejemplares.
Las yeguas que poseía en 1847 era la siguiente:
De casta alemana: Nª 1.- Viñuelas, castaña. Padre: “Fastidoso” Nº 2.- Florida, castaña. Padre: “Fastidioso” Nº6.- Presumida, castaña. Padre: “Fastidioso” Nº7.- Salada, castaña. Padre: “Fastidioso” Nº 22.- Pirueta, castaña. Padre: “Fastidioso” Nº 30.- Coqueta, castaña. Nª 25.- Elefanta, torda.
De casta frisona, Paises Bajos: Nº 4.- Soberana, castaña. Padre: “Fastidioso” Nº5.- Mariposa, castaña. Padre: “Fastidioso”
De Medemburg: Nº 8.- Baca, castaña. Padre: “Fastidioso” Nº 12.- Cariñosa, castaña. Padre: “Victorioso”. Nº13.- Parva, castaña. Padre: “Victorioso”. Nº 14.-Niña, castaño oscuro. Padre: “Mont”. Nº 15.- Dona, castaña. Padre: “Mont”. Nº 23.- Morita, negra. Padre: “Pousé”. Nª 16.- Bonita, castaña. Padre: “Pousé”. Nº 17.- Nevé, castaña. Nº 10.- Romana, torda. Nº 21.- Primera, castaña; moriría en la Dehesa del Duque en 1848.
De casta francesa, Tarbes: Nº 22.- Apta, torda. Padre: “Mont”.
De casta inglesa: Civita. Padre: “Mont”. Nº 19.- Corcela, alvina. Nº 24.- Delmira, castaña, morirá en este año de 1848, en la Dehesa.
Procedentes de Aranjuéz eran la Nº 26.- Cobradora, torda. Nª 18.- Ederva, torda, y la Nº 27.- Aragonesa, de pelo tigre.
Procedente de La Malmaison era la yegua Nº 9, Polk, alazán, que murió también en la Dehesa en 1848.
Otras yeguas eran: Lista, Promesa, Canela, Fortuna, Generala, Diaria, Linda, Serrana, Manchega, Pastora, Cordovesa, Montesina, Alemana, Pomaré, Josefina, Escañuda, Mariposa y Guerrita.
Entre sus caballos se encontraban: Nevosmonger de pura raza inglesa. Hércules, normando enraizado de inglés. Glocester, normando. Rubens, 1ª sangre de Madenburgo, y Rigodon de casta alemana.
Todas las yeguas participaron en numerosas carreras de saltos de obstáculos en esos años.
Otros caballos participaron en carreras de resistencia, como es el caso de la participación del Duque en las carreras que se efectuaron en la Real Casa de Campo, el día 4 de Noviembre de 1848, como decía el pasquín “a la una y media de la tarde”.
Así para el premio de S.M. la Reina que tenía una dotación de 12.000 reales, la distancia que se había de recorrer era de tres vueltas al hipódromo, en seis minutos, venciendo de tres dos veces. En ella participó con el color azul, Gory, bayo cervuno, un caballo de cinco años.
En el premio de La Sociedad, con una dotación de 2.000 reales, en la se había de recorrer una vuelta la hipódromo en dos minutos, participó con el mismo color, el caballo René, de pelo negro y tres años de edad.


FIN
LA VIDA DEL DUQUE DE RIÁNSARES

DONOSO CORTÉS.
Asturquin

En su primer acto relevante, Donoso Cortés, cuando tan solo tenía 24 años de edad, se dirigía a Fernando VII, con fecha 13 de octubre de 1833, al poco de ser restablecida la Pragmática Sanción, con el manifiesto que titulaba “Memoria sobre la situación política de la Monarquía”, reflejando con absoluta nitidez sus ideas políticas, al aludir estar fuera de los planteamientos carlistas, como de los principios de la Revolución Francesa.
En sus “Consideraciones”, Donoso refleja su pensamiento sobre la Constitución de Cádiz, adoptando una actitud independiente, frente a los que la consideran como la ley de referencia perfecta no susceptible a ningún cambio y los que la rechazan de plano. Según él, las constituciones pueden y deben cambiar según el curso de los acontecimientos sociales del momento. Por ello a la vuelta del rey, justifica que hubo de tomar el poder a tenor de conseguir la unidad y cohesión de un pueblo, que estimulado por el afán de libertad había relajado sus principios. Sin embargo, para Donoso, ni el Rey ni el pueblo supieron ceder de forma razonable y el restablecimiento de La Constitución de Cádiz en 1820 fue un anacronismo moral.
De ahí que según Gabino Tejado le considerara como el primer moderado, al formular el primer programa completo ecléctico político. En la lucha entre el absolutismo y democracia, entre el gobierno por la gracia de Dios y la soberanía popular, adopta una posición intermedia que caracterizará a los liberales de su tiempo.
Donoso había nacido en el Valle de La Serena, el 6 de mayo de 1809, por lo tanto contemporáneo de Fernando Muñoz, que había nacido un año antes en Tarancón, en 1808. En 1834 ya se debían de conocer, uno por haberse casado secretamente con María Cristina y residir por tanto en la Corte y el otro por estar muy vinculado a la misma, no hay que olvidar que el 8 de marzo de 1834 fue nombrado “Secretario con ejercicio de decretos en el Ministerio de Gracia y Justicia”.
Tampoco que Fernando Muñoz, cuando se encontraba en el Regimiento de Guardias de Corps, fue acusado por sus ideas en favor del pretendiente Don Carlos María Isidro, en vida de su hermano el rey Frenando VII, y aunque no fue depurado gracias a la intervención en su favor de alguno de sus compañeros, en estos momentos sus ideas eran diametralmente opuestas a las de Donoso Cortés.
Cuando con fecha de 22 de marzo de 1836 se reúnen las Cortes, aparecen en ellas por primera vez en la Historia la fracción de los moderados, como un grupo compacto de la oposición. Estaba en cuestión la reforma de la Constitución, el gobierno de Isturiz, cayendo al poco y convocándose nuevas elecciones. En las Cortes que se convocaron y que no pudieron reunirse, por estos motivos, Donoso fue elegido diputado por Badajoz.
En Málaga se inicia un movimiento de rebeldía en toda España, que culmina con el motín de La Granja, obligando a la Reina a firmar el restablecimiento de la Constitución de 1812.
Por Real Orden de 8 de mayo de 1836 es nombrado por el gobierno Mendizábal, Secretario del Gabinete y de la Presidencia del Consejo, quizás por la necesidad de concentrar el máximo de fuerzas, a causa de las dificultades por las que atravesaba el Ministerio.
Los siguientes años de la Historia de España se van a caracterizar por las crisis de Gobiernos y la lucha encarnizada de moderados y progresistas, por la implantación de la Constitución de 1837, la finalización de la guerra civil y el creciente influjo político del general Espartero, y culminarán cuando el 12 de octubre María Cristina hubo de renunciar a la Regencia, embarcando para Francia.
Donoso se había caracterizado ya como liberal moderado, es decir conservador, desempeñando un importante papel en el círculo de la proscrita ex regente.
Durante estos años Donoso escribe en “El Porvenir”, diario conservador del que era Director, como co-fundador Bravo Murillo y colaborador Zorrilla. En “El Correo Nacional” un periódico monárquico constitucional, con importante colaboradores como Abenamar, Bravo Murillo, Campoamor, Tassara y Pacheco. “El Piloto” donde fueron redactores Alcalá Galiano y Donoso, a su vez fundadores. En la “Revista de Madrid” también escribió Donoso junto a colaboradores como Alcalá Galiano, Alberto Lista, ventura de la Vega, El Duque de Rivas y Mesoneros Romanos.
No es de extrañar que Donoso atrajera desde el primer momento a la Corte de María Cristina, cuyos principios cristianos estaban muy arraigados, la posición de Donoso sobre el Cristianismo y sobre las cuestiones de relación entre la religión y la política. Su concepto de Cristo, es que era el más inteligente, el más devoto y el más libre de los seres, llegando a compararlo con Sócretas, estando diametralmente en contra del ateísmo revolucionario.
Fue Donoso quien preparó el manifiesto a la Reina María Cristina con el que se dirigió a la Nación, desde Marsella, el 8 de Noviembre de 1840. Donoso estaba convencido de la injusticia que se había hecho con la reina Madre. Era un partidario apasionado e incondicional, trataba ante todo de defenderla a toda costa de los usurpadores de la revolución en marcha..
La cuestión de la tutela de Isabel y Luisa Fernanda, había sido reservada por su madre al renunciar a la regencia, aunque en la práctica esto iba a ser materialmente imposible. De ahí, que debía estar representada por un Consejo de cinco personas de toda su confianza, a saber: Donoso Cortés, Sancho, Montes de Oca y Cabello. Espartero no estaba dispuesto a hacer ninguna clase de concesiones, por la sencilla razón que no estaba dispuesto a que elementos moderados intervinieran o tuvieran alguna influencia sobre los negocios del Estado. Esta cuestión fue sometida a las Cortes, por lo que María Cristina convocaba a Donoso a una entrevista en Lyón, con la misión confidencial de lograr, con su intervención, que se llegara a un acuerdo, cual era que figurase en el Consejo que había de ejercer la tutela tres personas, que aún estando en el partido en el poder, le mereciesen su confianza, pero Donoso no tuvo éxito en su intervención en las Cortes, siendo nombrado D. Agustín Argüelles.
Después de este episodio Donoso pasó a París, donde pasó los años siguientes, figurando entre los íntimos de La Reina, siendo en alguna ocasión su secretario personal.
Apenas de la llegada de María Cristina a París puso en marcha una conspiración a fin de recuperar el Trono y derribar a Espartero, es cuestionable hoy en día que Donoso Cortés tuviera parte activa o interviniese de algún modo en la misma, tanto en su preparación como en su ejecución. Después del fracaso de un primer levantamiento y el intento de rapto de las hermanas reales, se crea en París, una sociedad secreta. Por estas fechas, nos dice Gabino Tejada que Donoso Cortés sostuvo una extensa correspondencia con los más influyentes círculos del partido moderado en España, por ello es razonable que tuviera puntual conocimiento del levantamiento que provocaría definitivamente la caída de Espartero.
Fernando Muñoz, estuvo en relación muy estrecha con Donoso y por lo tanto, a tenor de la correspondencia mantenida con los principales conspiradores, comulgaba con sus mismas ideas. No hay duda que se tenían un gran afecto, fue Donoso precisamente a requerimiento de María Cristina, quien gestionó el Ducado de Riánsares.
El 4 de abril de 1844, entraba de nuevo en la Corte de Madrid María Cristina, decidida a normalizar su anómalo y difícil estado familiar, presentándose públicamente como legítima esposa de Muñoz, que no tenía otro honor que el de Gentilhombre de Cámara de la Reina.
Dos meses antes de su regreso, María Cristina quiso para su marido le fuera otorgada la merced de un título de nobleza, acompañado de la Grandeza de España, dejándole colocado de esta manera en la jerarquía social más cercana de la realeza, a la sazón estaba como presidente del Consejo de Ministros Don Luis González Bravo, y la cartera de Gracia y Justicia desempeñada por el insigne jurista Don Luis Mayans.
María Cristina encargó a Donoso que en su nombre solicitara personalmente a Mayans, se encargara de comunicar a sus compañeros de ministerio, la concesión deseada. Mayans pidió a Donoso que le enviara una carta en tales términos, y así lo hizo:
“Excmo. Sr. D. Luis Mayans
Muy Señor mío y estimadísimo amigo. Habiéndome usted manifestado el deseo de que yo le escribiera una carta en confirmación de cuanto le he dicho hoy verbalmente, le escribo a usted estos cuatro renglones para asegurarle, bajo la responsabilidad de mi honor, que S.M. la reina madre me ha autorizado para manifestar a usted y a los demás consejeros de su augusta hija su deseo de que se confiera las grandeza de España, con el título correspondiente al señor d: Agustín Fernando Muñoz Sánchez, con quien le unen vínculos respetables y sagrados que protegen las leyes civiles y religiosas. Su Majestad desea que esta merced sea concedida antes de su llegada a Madrid, cediendo a los escrúpulos caballerosos del Sr. Muñoz, que jamás quiso recibir de Su Majestad directamente sino el cariño con que le honra. Queda de usted afectísimo amigo y seguro servidor, que su mano besa. Juan Donoso Cortés, 12 de febrero de 1844”.
Ese mismo día le fue concedida dicha distinción a Fernando Muñoz.
El 30 de marzo de 1844, Donoso Cortés era nombrado secretario particular de la joven Reina, manteniendo con María Cristina las mejores relaciones, que como antes y después ejercía sobre su hija un influjo decisivo, pues aunque figuraba en el Trono Isabelita, la verdadera Reina era Cristina. FIN