Wednesday, December 03, 2008

UN SUEÑO EN UN PENSAMIENTO


Astuquín
Pulsando las teclas de mi ordenador obedientes a los impulsos de mi pensamiento, les doy rienda suelta, tratando de volcar los sentimientos que me embargan, cuando me sumerjo en mi mundo, ya cercana la Navidad.
Llegará el día en que en este país no se hable de derecha ni de izquierdas, de blancos y negros, en la forma como se expresan muchos de nuestros conciudadanos, el día en que se olviden para siempre los rencores de guerras pasadas y será entonces cuando nos demos cuentas del tiempo perdido, será el día de que verdaderamente los hechos pasados sean historia. Un día, en que caminemos juntos uniendo esfuerzos de futuro bajo una misma bandera, sin temor a reproches que nos acongojan, sin haber estado en otras batallas.
El día en que tomemos un café sin temor a reproches, sin temor a quien nos escucha este contaminado de políticas que separan, ese día habremos superado estos obstáculos que hoy encontramos, a menudo, entre los habitantes de nuestra Casa. Rechazo las demostraciones hirientes, a los que sacan la historia de los fenicios a relucir donde solamente se encontrarán restos y barcos hundidos, y alabo a quien expresa las diferencias con educación y estilo.
Creí, a estas alturas de curso, que ya habían pasado los años más duros de diferencias y pasiones encontradas, pero los años me van, por desgracia, demostrando los contrario y me pregunto: ¿Cuantos años más han de pasar para superar estos complejos que creía superados y que huelen ya a trasnochados?
Se empeñan, ciertos prohombres que dirigen los destinos de este pueblo sembrar mares de discordia, intranquilidad y zozobra, haciendo bueno aquel dicho del dividir para vencer, sin deducir, sin temor a estar equivocado, que el pueblo camina en otra dirección, la dirección de la unión de pensamiento hacia un futuro mejor para sus hijos que los libren de enfrentamientos, de rencillas y de rencores transmitidos, para dedicarse a crear riquezas para sí y para sus semejantes.
Y entonces, cuando se dejen poner etiquetas partidistas, de unos y otros, cuando se deje emplear el pasado como arma arrojadiza y no veamos en la historia más que como hechos que vivieron en otras circunstancias que no son las que tenemos, estaremos dando pasos de gigante hacia el sueño, por muchos perseguido. Es mejor, buscar las cosa que unen, no las cosas que separan; las actitudes partidistas y egoístas, esas que quieren arrimar siempre las ascuas a su sardina, habría que desecharlas.
Buscar como meta la concordia sin paliativos, quizás suene a utopía, pero aún siendo así, aspiremos a alcanzarla, no hay otro modo, lo contrario, sembrando el campo de malos abonos nunca se conseguirán buenas cosechas y estaremos abocados, tarde o temprano, a no saber entendernos. De ahí que sea fundamental la elección de líderes que convenzan, que no sólo sean honrados e íntegros sino que también lo parezcan, ese convencimiento será el nuestro, pues en ellos está la clave de la marcha de un pueblo que como objetivo principal desea vivir en paz y con ella garantizar, en común, la independencia de España.
Por todo ello nadie podría buscar, en estas líneas, palabras en que apoyar posturas encontradas, no las podría encontrar; ser ciudadano con todas sus consecuencias, implica participar de la confianza de los demás para que sea recíproca, libre de complejos y desconfianzas infundadas, para vivir en libertad. Esto es lo que queremos para nuestros hijos y nietos, para nuestros descendientes, tranquilidad para que sepan hacer un mundo mejor del que nosotros vivimos. Cuidar de que las pasiones no nos onnubilen, siempre es digno de elogio, si no se encienden no causaran perjuicios irreparables a la patria de todos, y viviremos con prosperidad y grandeza.
Este es el sueño, al menos el mío. FIN
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