Tuesday, April 22, 2008

LA VIDA DEL DUQUE DE RIÁNSARES

DONOSO CORTÉS.
Asturquin

En su primer acto relevante, Donoso Cortés, cuando tan solo tenía 24 años de edad, se dirigía a Fernando VII, con fecha 13 de octubre de 1833, al poco de ser restablecida la Pragmática Sanción, con el manifiesto que titulaba “Memoria sobre la situación política de la Monarquía”, reflejando con absoluta nitidez sus ideas políticas, al aludir estar fuera de los planteamientos carlistas, como de los principios de la Revolución Francesa.
En sus “Consideraciones”, Donoso refleja su pensamiento sobre la Constitución de Cádiz, adoptando una actitud independiente, frente a los que la consideran como la ley de referencia perfecta no susceptible a ningún cambio y los que la rechazan de plano. Según él, las constituciones pueden y deben cambiar según el curso de los acontecimientos sociales del momento. Por ello a la vuelta del rey, justifica que hubo de tomar el poder a tenor de conseguir la unidad y cohesión de un pueblo, que estimulado por el afán de libertad había relajado sus principios. Sin embargo, para Donoso, ni el Rey ni el pueblo supieron ceder de forma razonable y el restablecimiento de La Constitución de Cádiz en 1820 fue un anacronismo moral.
De ahí que según Gabino Tejado le considerara como el primer moderado, al formular el primer programa completo ecléctico político. En la lucha entre el absolutismo y democracia, entre el gobierno por la gracia de Dios y la soberanía popular, adopta una posición intermedia que caracterizará a los liberales de su tiempo.
Donoso había nacido en el Valle de La Serena, el 6 de mayo de 1809, por lo tanto contemporáneo de Fernando Muñoz, que había nacido un año antes en Tarancón, en 1808. En 1834 ya se debían de conocer, uno por haberse casado secretamente con María Cristina y residir por tanto en la Corte y el otro por estar muy vinculado a la misma, no hay que olvidar que el 8 de marzo de 1834 fue nombrado “Secretario con ejercicio de decretos en el Ministerio de Gracia y Justicia”.
Tampoco que Fernando Muñoz, cuando se encontraba en el Regimiento de Guardias de Corps, fue acusado por sus ideas en favor del pretendiente Don Carlos María Isidro, en vida de su hermano el rey Frenando VII, y aunque no fue depurado gracias a la intervención en su favor de alguno de sus compañeros, en estos momentos sus ideas eran diametralmente opuestas a las de Donoso Cortés.
Cuando con fecha de 22 de marzo de 1836 se reúnen las Cortes, aparecen en ellas por primera vez en la Historia la fracción de los moderados, como un grupo compacto de la oposición. Estaba en cuestión la reforma de la Constitución, el gobierno de Isturiz, cayendo al poco y convocándose nuevas elecciones. En las Cortes que se convocaron y que no pudieron reunirse, por estos motivos, Donoso fue elegido diputado por Badajoz.
En Málaga se inicia un movimiento de rebeldía en toda España, que culmina con el motín de La Granja, obligando a la Reina a firmar el restablecimiento de la Constitución de 1812.
Por Real Orden de 8 de mayo de 1836 es nombrado por el gobierno Mendizábal, Secretario del Gabinete y de la Presidencia del Consejo, quizás por la necesidad de concentrar el máximo de fuerzas, a causa de las dificultades por las que atravesaba el Ministerio.
Los siguientes años de la Historia de España se van a caracterizar por las crisis de Gobiernos y la lucha encarnizada de moderados y progresistas, por la implantación de la Constitución de 1837, la finalización de la guerra civil y el creciente influjo político del general Espartero, y culminarán cuando el 12 de octubre María Cristina hubo de renunciar a la Regencia, embarcando para Francia.
Donoso se había caracterizado ya como liberal moderado, es decir conservador, desempeñando un importante papel en el círculo de la proscrita ex regente.
Durante estos años Donoso escribe en “El Porvenir”, diario conservador del que era Director, como co-fundador Bravo Murillo y colaborador Zorrilla. En “El Correo Nacional” un periódico monárquico constitucional, con importante colaboradores como Abenamar, Bravo Murillo, Campoamor, Tassara y Pacheco. “El Piloto” donde fueron redactores Alcalá Galiano y Donoso, a su vez fundadores. En la “Revista de Madrid” también escribió Donoso junto a colaboradores como Alcalá Galiano, Alberto Lista, ventura de la Vega, El Duque de Rivas y Mesoneros Romanos.
No es de extrañar que Donoso atrajera desde el primer momento a la Corte de María Cristina, cuyos principios cristianos estaban muy arraigados, la posición de Donoso sobre el Cristianismo y sobre las cuestiones de relación entre la religión y la política. Su concepto de Cristo, es que era el más inteligente, el más devoto y el más libre de los seres, llegando a compararlo con Sócretas, estando diametralmente en contra del ateísmo revolucionario.
Fue Donoso quien preparó el manifiesto a la Reina María Cristina con el que se dirigió a la Nación, desde Marsella, el 8 de Noviembre de 1840. Donoso estaba convencido de la injusticia que se había hecho con la reina Madre. Era un partidario apasionado e incondicional, trataba ante todo de defenderla a toda costa de los usurpadores de la revolución en marcha..
La cuestión de la tutela de Isabel y Luisa Fernanda, había sido reservada por su madre al renunciar a la regencia, aunque en la práctica esto iba a ser materialmente imposible. De ahí, que debía estar representada por un Consejo de cinco personas de toda su confianza, a saber: Donoso Cortés, Sancho, Montes de Oca y Cabello. Espartero no estaba dispuesto a hacer ninguna clase de concesiones, por la sencilla razón que no estaba dispuesto a que elementos moderados intervinieran o tuvieran alguna influencia sobre los negocios del Estado. Esta cuestión fue sometida a las Cortes, por lo que María Cristina convocaba a Donoso a una entrevista en Lyón, con la misión confidencial de lograr, con su intervención, que se llegara a un acuerdo, cual era que figurase en el Consejo que había de ejercer la tutela tres personas, que aún estando en el partido en el poder, le mereciesen su confianza, pero Donoso no tuvo éxito en su intervención en las Cortes, siendo nombrado D. Agustín Argüelles.
Después de este episodio Donoso pasó a París, donde pasó los años siguientes, figurando entre los íntimos de La Reina, siendo en alguna ocasión su secretario personal.
Apenas de la llegada de María Cristina a París puso en marcha una conspiración a fin de recuperar el Trono y derribar a Espartero, es cuestionable hoy en día que Donoso Cortés tuviera parte activa o interviniese de algún modo en la misma, tanto en su preparación como en su ejecución. Después del fracaso de un primer levantamiento y el intento de rapto de las hermanas reales, se crea en París, una sociedad secreta. Por estas fechas, nos dice Gabino Tejada que Donoso Cortés sostuvo una extensa correspondencia con los más influyentes círculos del partido moderado en España, por ello es razonable que tuviera puntual conocimiento del levantamiento que provocaría definitivamente la caída de Espartero.
Fernando Muñoz, estuvo en relación muy estrecha con Donoso y por lo tanto, a tenor de la correspondencia mantenida con los principales conspiradores, comulgaba con sus mismas ideas. No hay duda que se tenían un gran afecto, fue Donoso precisamente a requerimiento de María Cristina, quien gestionó el Ducado de Riánsares.
El 4 de abril de 1844, entraba de nuevo en la Corte de Madrid María Cristina, decidida a normalizar su anómalo y difícil estado familiar, presentándose públicamente como legítima esposa de Muñoz, que no tenía otro honor que el de Gentilhombre de Cámara de la Reina.
Dos meses antes de su regreso, María Cristina quiso para su marido le fuera otorgada la merced de un título de nobleza, acompañado de la Grandeza de España, dejándole colocado de esta manera en la jerarquía social más cercana de la realeza, a la sazón estaba como presidente del Consejo de Ministros Don Luis González Bravo, y la cartera de Gracia y Justicia desempeñada por el insigne jurista Don Luis Mayans.
María Cristina encargó a Donoso que en su nombre solicitara personalmente a Mayans, se encargara de comunicar a sus compañeros de ministerio, la concesión deseada. Mayans pidió a Donoso que le enviara una carta en tales términos, y así lo hizo:
“Excmo. Sr. D. Luis Mayans
Muy Señor mío y estimadísimo amigo. Habiéndome usted manifestado el deseo de que yo le escribiera una carta en confirmación de cuanto le he dicho hoy verbalmente, le escribo a usted estos cuatro renglones para asegurarle, bajo la responsabilidad de mi honor, que S.M. la reina madre me ha autorizado para manifestar a usted y a los demás consejeros de su augusta hija su deseo de que se confiera las grandeza de España, con el título correspondiente al señor d: Agustín Fernando Muñoz Sánchez, con quien le unen vínculos respetables y sagrados que protegen las leyes civiles y religiosas. Su Majestad desea que esta merced sea concedida antes de su llegada a Madrid, cediendo a los escrúpulos caballerosos del Sr. Muñoz, que jamás quiso recibir de Su Majestad directamente sino el cariño con que le honra. Queda de usted afectísimo amigo y seguro servidor, que su mano besa. Juan Donoso Cortés, 12 de febrero de 1844”.
Ese mismo día le fue concedida dicha distinción a Fernando Muñoz.
El 30 de marzo de 1844, Donoso Cortés era nombrado secretario particular de la joven Reina, manteniendo con María Cristina las mejores relaciones, que como antes y después ejercía sobre su hija un influjo decisivo, pues aunque figuraba en el Trono Isabelita, la verdadera Reina era Cristina. FIN

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